El héroe del deporte cubano Javier Sotomayor, recordista mundial en salto de altura, intentará en Sydney sacarse dos espinas: un dopaje positivo con cocaína en 1999 y su fracaso hace cuatro años en Atlanta.
“Estoy en condiciones de ganar una medalla y de ser posible la de oroâ€, dijo el saltador a principios de agosto al enterarse de que le habían rebajado la sanción por dopaje de dos a un año, lo que le permite competir en Sydney.
El atleta cubano, considerado el más consistente saltador de altura de todos los tiempos, posee los récords mundiales al aire libre (2,45 metros) y bajo techo (2,43).
“Sotoâ€, como se le conoce popularmente, pasó 12 largos meses pendiente del fallo de las autoridades mundiales del campo y pista.
Durante todo ese ipo, el deportista no cesó en sus entrenamientos, con la esperanza de poder competir en los que serán los últimos Juegos de su carrera deportiva.
“No he dejado de entrenar un día y la preparación no ha cesado un minuto, por eso tengo las intenciones de ir a Sydney a ganar una medalla olímpicaâ€, dijo Sotomayor, una de las mayores esperanzas de la isla.
Para ponerse a punto y compensar esa ausencia durante un año, Sotomayor, de 32 años y 1,94 metros de estatura, viajó en agosto a Europa para participar en algunas pruebas.
Sotomayor es un verdadero héroe en Cuba, donde recibió el apoyo incondicional del gobierno del presidente Fidel Castro y del pueblo cubano frente al caso de dopaje positivo en los Juegos Panamericanos de 1999 en Winnipeg, Canadá.
El gobierno le respaldó en todo momento, afirmando que en Winnipeg existieron irregularidades en las pruebas de orina, y argumentó que su dopaje formó parte de un complot para desacreditar al deporte de la isla caribeña.
Agradecido por ese apoyo, Sotomayor ha reafirmado en numerosas ocasiones su compromiso con el deporte socialista de la isla y con la revolución de Castro.