El comandante de las Fuerzas Militares de Paraguay, contralmirante Cíbar Benítez, defendió hoy el polémico baile de carnaval celebrado en un cuartel con la participación del jefe de Estado, el ex obispo Fernando Lugo.
"No sé por qué la molestia. Fue una reunión familiar, no se tocó ningún elemento y menos dinero del Estado. Es la familia la que se reunió dentro del cuartel", afirmó Benítez a la radio local Primero de Marzo.
Algunos ex mandos castrenses cuestionaron la realización de la fiesta, organizada el pasado sábado por las esposas de los jefes militares en un área social de la sede de Comando del Ejército, así como la presencia de Lugo en el evento, calificado de "pomposo" por la prensa local.
"No hubo otra intención más que reunirnos sin descuidar el servicio", insistió Benítez, quien explicó que el desfile "fue sin fines de lucro, ni siquiera para decir que las esposas (de los militares) iban a juntar dinero".
Aseveró que la idea "era juntarse para pasar un momento divertido".
En las fotografías publicadas por los medios de comunicación, Lugo aparece sonriente, con sombrero de ocasión y el rostro salpicado de espumas, flanqueado por Benítez y el comandante del Ejército, Alfredo Machuca.
"Los cuarteles son instituciones donde normalmente se realizan actividades solemnes, con mucha seriedad", opinó el general retirado Regis Romero, quien si bien reconoció que la misma unidad militar ha albergado esas fiestas en el pasado, es la primera vez que participa un jefe de Estado.
Las críticas motivaron, asimismo, un pronunciamiento oficial de las Fuerzas Militares, que argumentaron en un comunicado que la fiesta "ha permitido compartir y estrechar lazos afectivos y de camaradería entre miembros de las Fuerzas Armadas".
"La expectativa de asistencia fue gratamente sobrepasada, contándose con la presencia de 2.500 personas en un ambiente familiar, sano y de alegría, donde cada asistente pagó su propia consumición", según el comunicado castrense.