La actriz estadounidense Jodie Markell ha dedicado a Tennessee Williams (1911-1983) su debut en la dirección cinematográfica, con "La pérdida de un diamante lágrima", cuarenta años después de la última adaptación al cine de un texto del dramaturgo norteamericano.
El film ha sido proyectado hoy en la 53 Semana Internacional de Cine de la ciudad española de Valladolid.
Fue en 1966 cuando Sidney Pollack trasladó a la gran pantalla "Propiedad condenada", del célebre escritor estadounidense, "por cuya obra he sentido desde siempre una cierta afinidad", confesó Markell en una conferencia de prensa.
"La pérdida de un diamante lágrima", inicialmente concebida para que la dirigiese Elia Kazan, llegó a Markell de manos de un profesor de su escuela de interpretación, "y entonces sentí una llamada" que años después se ha transformado en un bautismo fílmico, también estimulado por la decepción que le habían causado algunas de las adaptaciones teatrales de Williams.
Ambientada en un estado sureño junto al río Mississippi, en el año de 1923, la actriz y ahora directora estadounidense refleja en su primer gran trabajo "la transición de un mundo antiguo a otro moderno", a través de una historia de amor no correspondida entre una joven heredera de dos fortunas, caprichosa e intransigente, con un humilde servidor de su hacienda familiar.
A través de los dos jóvenes, de clases sociales distintas, Markell enfrenta dos mundos próximos pero distantes entre sí, cima y sima en una pequeña sociedad con inmensas fortunas y trabajadores en régimen casi de esclavitud, donde la moral, los valores y las relaciones humanas operan de modo diferente en uno u otro ámbito.
Esa transición entre mundos que pretende trasladar la película de Markell "es algo similar a lo que ocurre ahora, donde se busca la verdad de un modo áspero y abrupto", comentó.
A pesar de esa analogía, la directora no ha sucumbido a la tentación de yuxtaponer o extrapolar a los tiempos actuales la trama que en su filme protagonizan el actor Chris Evans ("Diario de una niñera" y "Sunshine") y Bryce Dallas Howard ("El bosque", "Manderlay").
En cierto modo, esa decisión obedece a una actitud de respeto y admiración por Tennessee Williams, materializado también según sus propias palabras en la utilización de ciertas técnicas teatrales desplegadas en el rodaje de su primera película y que tienen que ver con la iluminación, entre otros factores.
"Es también un homenaje al teatro al que espero dedicarme y compatibilizar con el cine hasta el resto de mi vida, porque ambos se alimentan mutuamente en su compartida búsqueda de la verdad", indicó Markell, quien se ha declarado admiradora de Luis Buñuel y en concreto de su filme "El ángel exterminador".
Jodie Markell ha actuado en series de televisión como "Big love" (2006) y en largometrajes como "Safe" (1995), dirigida por Todd Haynes, y "Hollywood ending" (2002) de Woody Allen.