Julianne Moore al parecer, siguió muy de cerca la frase “antes muerta y sencilla” y lejos de optar por unas sandalias más cómodas para lucir en Cannes, prefirió estrangular sus dedos con un calzado incómodo y que evidentemente le quedaba chico.

La actriz llegó con un vestido de Dior negro con lila, de corte a media pierna que dejaba ver sus pies. Lo que Moore no advirtió, era que estos estaban a punto de explotar, y lejos de verse glamorosa, se observó con cara de sufrimiento.