JUSTICIA**Hemos repetido hasta la saciedad, sin que nadie nos entienda, que una de las peores manifestaciones de la crisis institucional que heredará Martín Torrijos, es que tenemos una administración de justicia al revés, donde el acusador se convi


JUSTICIA**Hemos repetido hasta la saciedad, sin que nadie nos entienda, que una de las peores manifestaciones de la crisis institucional que heredará Martín Torrijos, es que tenemos una administración de justicia al revés, donde el acusador se convierte siempre en acusado, la víctima en sujeto de condena pública, el culpable en víctima y el periodista en querellado por calumnia.
DELITOS**En este país, que vive patas arriba, que es el único del mundo donde el usuario de transporte es quien pregunta al taxista dónde va y no al revés, no es de asombrar tampoco que sea el denunciante de un delito quien termine siendo investigado, mientras el denunciado queda muy tranquilo, haciendo de las suyas. Y después preguntan las autoridades por qué el panameño no suele denunciar los delitos.
JUICIO**De allí que a los periodistas no nos asombre que en el proceso contra Manjarrez, por el homicidio del monseñor Altafulla, se haya puesto en la picota a la víctima y a su Iglesia, y victimizado al asesino confeso. A más de lo dicho, el juicio ante jurados de conciencia se presta para hacer teatro y para que unos ciudadanos que no tienen idea de nada, hagan las veces de jueces. Basta. ¡No más jurados!


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154110
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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