La austríaca Martina Serafin hace una muy convincente Tosca en Londres


La austríaca Martina Serafin, una soprano de voz potente y hermosa y con un amplio repertorio que va desde Mozart hasta Wagner o Richard Strauss, compone en una nueva presentación en el Covent Garden una muy convincente Tosca, una de las óperas más populares de Puccini.


Serafin, que debutó ya en 2008 en este mismo escenario y con ese papel, y lo ha cantado también en la Staatsoper de Viena, su ciudad natal, en Roma y en Taormina, tiene enfrente en esta ocasión al tenor italiano Marcello Giordano como Mario Cavaradossi y al barítono finés Juha Uusitalo como el siniestro jefe de la policía, Scarpia.


En este nuevo revival de la producción original de 2006, que firma Jonathan Kent, la primera noche correspondió a esos tres nombres mientras que las estrellas absolutas, la rumana Angela Gheorghiou, el alemán Jonas Kaufmann y el galés Bryn Terfel, se reservan para más adelante: el 14 y 17 de julio.

 

La vienesa Serafin no tiene, es cierto, el carisma de la Gheorghiou, para quien parece estar escrito el papel de Tosca, no muestra esa fragilidad que explica a la vez su ingenuidad y sus celos de mujer, y no es una actriz tan consumada como la rumana, pero su Tosca es en cualquier caso de un altísimo nivel vocal.


Giordani es por su parte un tenor heroico italiano de gran solidez, con una voz poderosa que llena fácilmente el auditorio, pero en la que se echa algo en falta un poco más de color lírico, tan fundamental en Puccini.


Resulta por otro lado difícil imaginársele como un pintor que vive peligrosamente por sus amistades revolucionarias como el ex cónsul de Roma y prisionero político fugado Cesare Angelotti, al que interpreta en esta ocasión el bajo polaco Lukas Jakobski.

 

El mejor del trío principal desde el punto de vista de su trabajo de actor es sin duda el finlandés Uusitalo, que pese a tener una voz de barítono más ligera que Terfel, hace totalmente creíble al sádico Scarpia, al que representa más como un monstruo acomplejado y repugnante y sin ese "flair" aristocrático de otros intérpretes.


Desde el foso de la orquesta, el maestro Antonio Pappano demuestra una vez su fina sensibilidad para las voces junto a su dominio de una compleja partitura caracterizada por sus armonías novedosas, contrastes rítmicos y efectos orquestales que hacen de "Tosca", en opinión de algunos, la primera ópera moderna.


Los amantes de las puestas en escena tradicionales estarán además encantados con el espectacular interior de la capilla Attavanti de la iglesia romana de Sant' Andrea della Valle, en el primer acto.

 

También impresiona el intimidante despacho de Scarpia, presidido por una monumental estatua de un arcángel armado de una espada, y el algo más abstracto del famoso final con el cielo estrellado y el muro desde el que la heroína se arrojará al vacío.


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693098
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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