Para las competidoras, era un ejercicio de rutina temprano por la mañana bajo el candente sol de Atenas.
Sin embargo, para dos adolescentes de Afganistán e Irak, las eliminatorias femeninas de los 100 metros planos ayer eran las carreras de sus vidas en los Juegos Olímpicos de la capital griega. Ningún otro evento en el programa de pista y campo se ha visto tan afectado por los escándalos de dopaje que han invadido al atletismo, lo que hace que la participación de la afgana Robina Muqim Yaar y la iraquí Alaa Jassim, aunque modesta, le brinde consuelo a la competencia .
Yaar y la judoca Freba Rezai son las primeras mujeres de Afganistán, país afectado por la guerra, que compiten en una olimpiada. La velocista afgana de 18 años compitió en la eliminatoria junto a la estadounidense Gail Devers, de 37 años y dos veces campeona olímpica en los 100 metros con vallas.