La represión cada vez mayor en Siria es "escandalosa" y el Gobierno de Estados Unidos condena "firmemente" los intentos de reprimir a los manifestantes pacíficos, indicó hoy la Casa Blanca.
En un comunicado, la residencia presidencial expresó su alarma por las informaciones de que a los manifestantes sirios heridos en la represión se les deniega el acceso a tratamiento médico.
"La creciente represión por parte del Gobierno sirio es escandalosa y el Gobierno de EE.UU. condena firmemente los esfuerzos por reprimir a los manifestantes pacíficos", indicó el comunicado.
El presidente de Siria, Bachar al Asad, y el Gobierno de ese país deben respetar los derechos universales del pueblo sirio, "que con derecho demanda las libertades fundamentales que se les han denegado", agrega la Casa Blanca.
La ONG Human Rights Watch (HRW) acusó hoy a las fuerzas de seguridad sirias de no permitir al personal médico atender a los heridos durante las protestas llevadas a cabo el pasado 8 de abril, una práctica que calificó de "inhumana" e "ilegal".
Esta organización, con sede en Nueva York, indicó en un comunicado que registró esta actuación al menos en dos localidades sirias y pidió a las autoridades que permitieran a los heridos tener acceso a tratamiento médico y que dejaran de utilizar la fuerza de manera "injustificada y letal" contra los participantes.
"No permitir que la gente tenga acceso a un tratamiento médico cuando se encuentra en estado crítico o que quizá le salve la vida es inhumano e ilegal", aseguró la directora para Oriente Medio de HRW, Sarah Leah Whitson, citada en el comunicado de la agrupación.
La ONG, que afirma haber recopilado los testimonios de 20 personas, subrayó también que en las localidades de Deraa, en el sur del país, y en Harasta y Duma, cerca de Damasco, confirmó la muerte de 28 personas durante las protestas para pedir reformas políticas celebradas el viernes pasado.
Desde el comienzo de las manifestaciones, que arrancaron tímidamente en febrero y que tomaron fuerza a partir del pasado 18 de marzo, más de 170 personas han muerto, según los informes de distintas organización civiles y opositoras.