La Comisión Europea (CE) ha instado hoy a Serbia y Kosovo a que respeten los compromisos suscritos en el diálogo que mantienen, y ha asegurado que "sigue de cerca" la situación tras las últimas detenciones de policías kosovares en suelo serbio.
"Estamos siguiendo estrechamente la situación, tanto (la misión europea) Eulex sobre el terreno como desde aquí, desde Bruselas", indicó la portavoz comunitaria de Exteriores, Maja Kocijancic, en una rueda de prensa, tras ser preguntada por los últimos arrestos.
El Ministerio del Interior de Serbia confirmó el pasado día 31 la detención de dos agentes de policía kosovares uniformados y armados en suelo serbio, una acción que Kosovo calificó de "secuestro" porque, según afirmó, los agentes se encontraban en el lado kosovar de la frontera.
Esas detenciones se produjeron después de que el pasado 27 de marzo fueran arrestados cuatro ciudadanos serbios que llevaban material electoral para los comicios locales serbios del próximo 6 de mayo.
Además, unos días más tarde, dos sindicalistas albanokosovares fueron detenidos a su entrada en Serbia.
Kocijancic recordó que el mediador de la UE entre Pristina y Belgrado, Robert Cooper, ya aseveró la semana pasada en alusión a las detenciones que las dos partes "deben respetar sus compromisos" suscritos en el diálogo que mantienen.
Asimismo, insistió en que deben actuar "de manera responsable" y resolver sus diferencias a través del diálogo y no mediante un "uso selectivo" de la ley.
"Tratamos de establecer los hechos y ver cómo podemos avanzar (...) Si es necesario, se harán todos los contactos relevantes", concluyó la portavoz de la CE.
Las nuevas tensiones entre Belgrado y Pristina se deben a los planes del Gobierno serbio de celebrar también en Kosovo sus elecciones locales en mayo, algo que los albanokosovares rechazan con vehemencia, alegando su soberanía.
Kosovo, que Belgrado sigue considerando una provincia serbia, se independizó en febrero de 2008, nueve años después de la guerra de Kosovo y la intervención militar de la OTAN.
El pasado 1 de marzo los jefes de Estado y de Gobierno de la UE concedieron a Serbia el estatus oficial de país candidato a la adhesión, al considerar que el Gobierno de Belgrado había cumplido con todas las condiciones que se le habían planteado, incluida la mejoría de sus relaciones con Kosovo.
Para ello, fue clave la firma una semana antes de un acuerdo entre Belgrado y Pristina que permitirá a Kosovo tener voz propia en foros internacionales.