La Comisión de Ética del Gobierno brasileño censura a la ministra que dimitió por un escándalo


La Comisión de Ética del Gobierno brasileño aprobó hoy por unanimidad una moción de censura contra la ex ministra de la Presidencia Erenice Guerra, quien dimitió ayer en medio de un escándalo que salpicó a la candidata presidencial oficialista Dilma Rousseff, informaron fuentes oficiales.


La Comisión de Ética de la Presidencia, que se reunió hoy en forma extraordinaria para analizar las denuncias contra Guerra, informó que la censura obedece a que la ex ministra se negó a presentarle a ese organismo los documentos en que consta su evolución patrimonial y la lista de parientes con cargos públicos.


El organismo informó que también abrió una investigación contra la ex funcionaria por las acusaciones de tráfico de influencias pese a que Guerra renunció a su cargo, y aclaró que la censura anunciada hoy solo se refiere a una evaluación inicial de su situación y sin incluir todavía las denuncias en su contra.


La lista de bienes y de parientes con cargos públicos tiene que ser presentada obligatoriamente por todas las autoridades del alto escalón ante la Comisión de Ética, un órgano consultivo creado por el Gobierno para analizar denuncias contra funcionarios y cuyas decisiones no tienen implicaciones jurídicas.


En declaraciones a periodistas, el consejero Fabio Coutinho, relator de la investigación contra Guerra, afirmó que la ex ministra no entregó esas informaciones en el plazo de diez días que tenía tras asumir el cargo ni luego de las dos notificaciones que le fueron enviadas.


Agregó que la ex ministra tiene un plazo de 30 días para justificar por qué no entregó las informaciones y defenderse de las nuevas acusaciones.

 

Erenice Guerra, quien durante muchos años fue la principal asesora de Dilma Rousseff tanto en el Ministerio de Minas y Energía como en el de la Presidencia, dimitió tras una serie de denuncias sobre tráfico de influencias que implican a varios de sus familiares.


Guerra ejercía como ministra de la Presidencia desde marzo pasado en sustitución de Rousseff, quien renunció al cargo tras aceptar su candidatura a la Presidencia por el oficialista Partido de los Trabajadores (PT).


Rousseff, elegida directamente por el presidente Luiz Inácio Lula da Silva como candidata a sucederle, encabeza todas las encuestas electorales para las elecciones presidenciales del 3 de octubre, con cerca del 51% de la intención de voto.

 

La ex ministra, según los sondeos, puede ser elegida sin necesidad de disputar una segunda vuelta, ya que alcanzaría más de la mitad de los votos válidos.


Pese a que las denuncias que le costaron el cargo a la ex ministra están centradas en Guerra y sus familiares, la oposición intenta salpicar también a Rousseff, ya que algunas de las acusaciones de tráfico de influencias se refieren a momentos en que la candidata era la titular y su auxiliar la viceministra.


Según las denuncias, que también son investigadas por la Policía Federal, algunos familiares de Guerra, entre ellos uno de sus hijos, intentaron actuar como intermediarios en la concesión de créditos oficiales o la adjudicación de contratos con el Estado.

 

En su carta de renuncia dirigida a Lula, Guerra se dijo víctima de una "implacable campaña" de "difamaciones" al calor de la disputa electoral.


"El único objetivo" de las denuncias, según Guerra, es "crear en forma artificial un clima de escándalo" que afecte al Gobierno y a la campaña de Rousseff.


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101 años de Panamá América

 
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