Decenas de integrantes de la comunidad homosexual de El Salvador reclamaron hoy respeto a sus derechos y recordaron la importancia de la familia, en la decimoquinta edición de la "Marcha del Orgullo".
Bajo el lema "el orgullo de ser familia", una colorida manifestación recorrió varias calles de San Salvador, por donde desfilaron atuendos creativos y otros más sensuales para llamar la atención de propios y extraños.
"El lema de este año es 'el orgullo de ser familia' como un posicionamiento a la sociedad en el sentido de que somos familia", declaró a Efe Edwin Hernández, de ASPIDH-Arcoiris, una de las organizaciones que convocó a la actividad.
Señaló que para esta ocasión se confeccionaron 5.000 camisetas para distribuir entre los manifestantes, que marcharon pese a la leve lluvia que caía sobre esta capital.
Naomi, quien por décimo año consecutivo se sumó a la marcha, aseguró que este es un día para expresar su sexualidad, así como sus derechos como seres humanos y ciudadanos.
"Aunque hay un nivel de estigma y discriminación en el país, se ha avanzado mucho", admitió Naomi, una rubia de traje rojo, e indicó que entre los participantes hay quienes trabajan en la prevención del VIH y de las enfermedades de transmisión sexual, que, a su juicio, no solo atacan a la comunidad homosexual.
Lucrecia, que ha participado en las 15 marchas organizadas en el país, destacó la importancia de que el grupo familiar acepte la orientación sexual de sus integrantes.
"Antes había bastante rechazo, la homofobia que existía, y ahora, gracias a Dios, se ha quitado un poco eso y hay más aceptación para la población LGBT (Lesbianas, Gays, Bisexuales y Transexuales)", añadió.
Nayma, quien se robó numerosas miradas por su vestido de colores vivos y una peluca ondulada rojiza, pidió que la comunidad heterosexual "sea más tolerante", aunque admitió que en el país se han dado "pasos agigantados".
"Hemos trabajado mucho para que no haya homofobia, tampoco que hayan asesinatos para los homosexuales, lesbianas, travestis y transexuales", agregó.
En el Parlamento salvadoreño están pendientes de ratificación sendas reformas constitucionales que reconocen el matrimonio entre un hombre y una mujer "así nacidos", que no avalan las bodas entre homosexuales legalizadas en otros países y prohíben que los gais adopten hijos.
La reforma se aprobó en primera instancia en abril de 2009, pero no recibió el aval en la actual legislatura, por lo que el proyecto regresó a la Comisión de Legislación para su estudio y tendrá como plazo hasta el 30 de abril de 2012, cuando concluye este período, para que sus promotores impulsen su ratificación.
Cualquier reforma a la Constitución en El Salvador requiere de una primera aprobación en un período legislativo por mayoría simple (la mitad más uno de los diputados, es decir, 43 votos) y su ratificación con una mayoría calificada (56) por parte del Congreso que asuma funciones en un nuevo mandato.