Una fuerte tempestad de viento y nieve ha azotado hoy la costa este de Estados Unidos, lo que ha provocado una alerta generalizada en toda la zona y ha dejado sumido a Washington en su tercer día de paralización completa.
La alerta emitida por el Servicio Nacional de Meteorología afecta, además de la capital estadounidense, a Nueva York, donde se han suspendido las clases, a Filadelfia, en Pensilvania; Baltimore, en Maryland; Newark y Atlantic City, en Nueva Jersey; y Dover, en Delaware; entre otras grandes ciudades.
En Baltimore, las autoridades han prohibido a sus ciudadanos terminantemente que conduzcan, salvo que se trate de una situación de emergencia.
La alerta emitida por las autoridades, y que está vigente en principio hasta las 19.00 hora local (00.01 GMT del jueves), indica que se esperan fuertes nevadas y vientos de al menos 56 kilómetros por hora, una conjunción nefasta que hace que la visibilidad sea, en la práctica, cero.
Las previsiones son que la tormenta descargue 25 centímetros de nieve en Washington, 50 centímetros en Nueva York, y 56 centímetros en Filadelfia.
El principal problema lo padece Washington, que arrastra casi un metro de nieve tras la tormenta del fin de semana pasado y que hoy, en medio del temporal, sufre el tercer día consecutivo de paralización total, sin escuelas, ni actividad empresarial ni administrativa.
Las oficinas del Gobierno federal han suspendido sus labores normales, y tanto la Casa Blanca como el departamento de Estado y otras agencias federales cancelaron sus acostumbradas ruedas de prensa.
Según cálculos extraoficiales, este tercer día consecutivo de cierre del Gobierno federal supone un costo diario de aproximadamente 100 millones de dólares por concepto de pérdida de productividad.
El 85 por ciento de los empleados del Gobierno federal trabaja fuera del área de Washington, y las autoridades permiten que, por las inclemencias del tiempo, los de la región capitalina puedan tomar licencia con pago o trabajar desde casa.
También el Congreso se ha visto obligado a permanecer cerrado y postergar varias audiencias que, a la vista del mal tiempo, bien podrían quedar retrasadas quizá, durante más de diez días. Se espera que los legisladores no vuelvan al trabajo hasta el 22 de febrero, pues para la próxima semana se había previsto un receso.
En Washington, los equipos quitanieves y el resto de maquinaria pesada que trabaja para despejar las carreteras y vías principales, se han visto obligados hoy a paralizar los trabajos, debido a los fuertes vientos, que han llegado a alcanzar los 75 kilómetros por hora, y por la baja visibilidad.
Como consecuencia, se han cancelado cientos de vuelos en toda el área, desde el medio-oeste hasta la mitad norte de la costa este del país. Hoy no funciona ninguno de los aeropuertos que dan servicio a la capital estadounidense.
Delta Air Lines ha informado de la suspensión de todos sus vuelos en Washington, Filadelfia y Baltimore, asimismo, Continental Airlines dijo que cancelará las rutas desde Newark, que da servicio a Nueva York.
La compañía de ferrocarriles Amtrak, que gestiona la red de la costa este, se ha obligado a suspender la mayor parte del servicio, aunque mantiene algunos trenes entre Boston, Nueva York y Washington.
En la zona de Nueva York, las escuelas ya cerraron hoy y se han cancelado también cientos de vuelos en sus principales aeropuertos.
Además, el temporal se ha adentrado hacia el interior de EE.UU., y está afectando, por ejemplo, a las aerolíneas de Chicago, en Illinois, y Minneapolis, en Minesota.
Las estadísticas que tanto gustan en Estados Unidos indican que, en Washington y Filadelfia, el de 2010 va a batir el récord de ser el peor invierno de la historia en el país que hasta ahora ostentaba el de 1884.
En algunos puntos, como en el aeropuerto internacional de Dulles, en Washington, ya hay constancia de que se han batido todos los récords, con 1,67 centímetros de nieve acumulada hasta hoy.
Otras ciudades también están batiendo récords, como Baltimore, que ya lleva acumulados 1,63 metros de nieve, o Wilmington, en Delaware, con 1,67 metros.
Si bien la nieve no ha llegado al sureste de Estados Unidos, si ha extendido una nueva sorpresiva ola de frío en algunas zonas, como Florida, sin embargo, se espera que no sea tan dañina como la de enero pasado, que dejó pérdidas millonarias en la agricultura.
Las temperaturas previstas para hoy al mediodía en Miami están por debajo de los 10 grados, casi 20 grados menos de lo que es habitual en los primeros días de febrero en el sur de Florida.