A pesar de la grave crisis que sufre el sector del automóvil de Estados Unidos, hay muchas personas relacionadas con esta industria, como el vicepresidente de Investigación de General Motors, Larry Burns, que piensan que el momento es una oportunidad para revolucionar el ramo.
Es quizás la tendencia del momento. El nuevo presidente estadounidense, Barack Obama (quien, por cierto, ha mostrado un interés en el sector del automóvil que contrasta con la apatía de su antecesor en el puesto), está utilizando con grandes resultados esa idea de que, especialmente ahora, hay que ser innovadores.
Como resumió en su discurso de investidura el pasado martes, Estados Unidos ha sido el país de aquellos "que asumen riesgos, los emprendedores, los que hacen cosas, algunos conocidos pero a menudo, hombres y mujeres oscuros en su labor que nos han llevado por el largo y agreste camino de la prosperidad y libertad".
La crisis energética, la crisis medioambiental y la crisis económica han abierto un inmenso campo de oportunidades en el terreno del transporte.
En toda Norteamérica, los elevados precios del petróleo y las preocupaciones medioambientales han provocado un animado debate sobre el futuro del automóvil.
Y ese debate se está transformando en realidades. En los últimos años han aparecido en Estados Unidos nuevas empresas con el objetivo de desarrollar y producir vehículos alternativos, desde los lujosos Tesla hasta los más modestos Zap.
El vicepresidente de Investigación y Desarrollo de General Motors, Larry Burns, es una de esas personas envueltas en el debate, tanto interno y público, de a dónde tienen que dirigirse los grandes fabricantes de automóviles para volver a tener una posición relevante.
"De hecho, como hace cien años, una extraordinaria transformación está a nuestro alcance, y que tiene el potencial de catapultar nuestra libertad personal a un nuevo nivel, creando un crecimiento y prosperidad económica incluso mayor", afirmó el pasado 14 de febrero durante un discurso en Washington.
Burns advierte que para aprovechar la actual coyuntura, el sector tiene que "reemplazar el ADN actual del automóvil con un nuevo ADN".
Y esta transformación debería incluir una serie de elementos casi de forma obligatoria.
En primer lugar, Burns opina que el motor mecánico debería ser sustituido por el eléctrico y que el reemplazo del petróleo es la electricidad y el hidrógeno.
De igual forma el nuevo automóvil debe sustituir los controles mecánicos e hidráulicos por controles eléctricos y electrónicos, una transformación similar a la experimentada hace algunos años en el sector aeronáutico.
La era de los automóviles independientes tendrá que dar paso a una de vehículos conectados, en los que se combinarán GPS (sistema de posicionamiento global), comunicaciones inalámbricas, mapas digitales y otras tecnologías para reducir, e incluso eliminar, colisiones.
"Este nuevo ADN surge de la convergencia de vehículos impulsados con electricidad con 'vehículos conectados'", afirmó Burns.
"Individualmente, estas hojas de ruta tecnológicas prometen una significativa mejora del transporte. Cuando se combinan, tiene el potencial de transformar la movilidad personal de una forma revolucionaria", añadió.
El directivo de General Motors considera que "claramente, vehículos eléctricos con batería, eléctricos con alcance extendidos (que utilizan un pequeño motor de gasolina para generar electricidad) y vehículos de pila de combustible (hidrógeno) son complementarios".
Burns cree que el desarrollo de estos automóviles debería ser una prioridad fundamental para el sector porque "todos ellos serán parte de la solución de EE.UU. a un transporte por automóvil respetuoso con el medio ambiente".
La cuestión es una necesidad apremiante, no sólo para Estados Unidos, sino también para el resto de los países.
Como destacó Burns, para el año 2020, en el planeta habrá 1.000 millones de automóviles. Y aunque esa cifra representará sólo un 15 por ciento de los habitantes de la Tierra, serán suficientes para dar 125 vueltas alrededor del globo si estuviesen uno detrás del otro.
"Es evidente de que debemos actuar ahora para lograr vehículos personales más respetuosos con el medio ambiente", terminó señalando.