La fiesta de Nochevieja en Río acaba con tres heridos de bala


La multitudinaria fiesta de nochevieja en la playa carioca de Copacabana, que congregó a cerca de 2 millones de personas, terminó con tres heridos de bala, informó hoy el Cuerpo de Bomberos.


Los disparos supuestamente fueron realizados por las bandas de narcotraficantes que dominan las favelas vecinas a Copacabana, que al igual que en años anteriores, podrían haber acompañado la quema de fuegos artificiales con ráfagas de tiros al cielo.


Rafael Pereira Leite, de 19 años, fue herido en el brazo izquierdo, Priscila Oliveira da Silva, de 26 años, recibió un balazo en el pie derecho, y Nilza María Batista Vieira, de 53 años, fue herida en la pierna derecha, según relató la versión digital del diario O Globo.

 

Los heridos fueron trasladados a un hospital cercano alrededor de la 1.30 hora local (3.30 GMT) y fueron dados de alta dos horas más tarde.


Según cifras oficiales, en los once primeros meses de 2008, once personas murieron y otras 167 resultaron heridas por las llamadas "balas perdidas", proyectiles sin rumbo que encuentran en su camino a inocentes que no estaban implicados en el tiroteo.


A pesar de este incidente, cerca de 2 millones de cariocas y turistas se dieron cita en la más celebre playa de Río, para presenciar la quema de 24 toneladas de fuegos artificiales y darle la bienvenida al año bailando samba.

 

El espectáculo pirotécnico se prolongó por 21 minutos y los fuegos fueron lanzados desde ocho barcazas apostadas a un centenar de metros de la línea de costa, al resguardo de una decena de cruceros transatlánticos, que iluminaron el horizonte.


En el escenario de 60 metros de diámetro instalado en el centro de la playa, el Grupo Revelaçao calentó la fiesta, después lo tomaría la cantante Mart'nalia, estrella principal del evento, y la cerrarían las escuelas de samba, que adelantaron los temas con los que desfilarán en el Carnaval de 2009.


La mayoría de los participantes en la fiesta acudieron vestidos de color blanco, como manda la tradición, para desear paz en el año entrante, en esta ciudad azotada por una plaga de 6.000 muertes violentas cada año.

 

Muchos fieles de religiones de origen africano, como umbanda y candomblé, cumplieron con el rito de saltar siete olas en la playa para pedir sus deseos para el año nuevo y para purificarse.


Además, no faltó el rito de depositar flores en las aguas del Atlántico para homenajear a la diosa de los mares de estos ritos, Iemanjá.


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317124
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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