La Fiscalía General de Bolivia abrió hoy una investigación disciplinaria al fiscal Gilbert Muñoz, quien acusó de presunta corrupción al ex gobernador de la región de Tarija Mario Cossío, que tramita su asilo político en Paraguay.
La Fiscalía General, con sede en la ciudad sureña de Sucre, informó en un comunicado que comenzó de oficio un "proceso disciplinario" a Muñoz para determinar si incurrió o no en faltas por haberse reunido el pasado miércoles en La Paz con un senador del partido del presidente Evo Morales.
Muñoz fue sorprendido ese día por los medios de comunicación en las oficinas del senador Isaac Ávalos, uno de los altos dirigentes del oficialismo, quien argumentó que convocó al fiscal para conocer con precisión las acusaciones contra Cossío.
Sin embargo, la oposición denunció que el encuentro de ese fiscal y Ávalos prueba una supuesta injerencia del oficialismo con el fin de perjudicar a los dirigentes opositores.
Según la Fiscalía General, la acción de Muñoz es de su exclusiva responsabilidad, pero se le investigará para establecer si cometió faltas "y de ser así será sancionado como establece la ley".
A mediados de diciembre pasado, los asambleístas regionales del oficialismo en Tarija suspendieron a Cossío de su cargo, usando como argumento la denuncia planteada por el fiscal Muñoz.
El Tribunal Supremo informó hoy además que Cossío afronta en total ocho demandas penales en la ciudad de Tarija.
Morales ha pedido a las autoridades de Paraguay que no otorguen asilo a Cossío porque, a su juicio, no se trata de un perseguido político, sino de un acusado de corrupción.
La Cancillería enviará a las autoridades paraguayas la información de los procesos contra Cossío, mientras que legisladores opositores bolivianos agradecieron hoy al vicepresidente paraguayo, Federico Franco, su gestión a favor de Cossío, al citar varios casos de dirigentes opositores auto-exiliados, presos o enjuiciados.