La Justicia argentina inicia el juicio por "robo del siglo" a un banco


Un tribunal de Argentina comenzó hoy un juicio oral y público contra cuatro personas para determinar sus responsabilidades en el asalto en 2006 a un banco de capital español en las afueras de Buenos Aires, que ha sido denominado por la prensa como el "robo del siglo".


Los acusados ante el Tribunal Oral 1 de la localidad bonaerense de San Isidro son Alberto de la Torre, Sebastián García Bolster, Julián Zalloecheverría y Fernando Araujo, quienes se enfrentan a la posibilidad de recibir penas de más de 30 años de cárcel cada uno.


A todos ellos se les imputa el delito de "robo agravado con arma de fuego, en lugar poblado y en banda".


En la primera jornada del juicio, el tribunal rechazó una solicitud de la defensa de De la Torre para suspender el proceso oral.


Más de 550 testigos desfilarán por las audiencias, que se estima que se prolongarán durante tres meses.


El robo ocurrió el 13 de enero de 2006, cuando cinco personas ingresaron en una sucursal del entonces Banco Río, propiedad del Grupo Santander, situada en la localidad bonaerense de Acassuso, unos 15 kilómetros al norte de la capital argentina.

 

Las cámaras de seguridad del banco registraron que cinco hombres entraron en la sucursal, se cubrieron los rostros, sacaron sus armas y tomaron como rehenes a las 23 personas que se encontraban en el lugar, entre empleados y clientes.


Mientras simulaban una negociación con la policía, los delincuentes saquearon 145 cajas de seguridad.


Siete horas después un grupo especializado de la policía irrumpió en el banco, pero sólo se encontró con los rehenes, armas de juguete, bombas falsas y una nota que decía: "En barrio de ricachones, sin armas ni rencores. Es sólo plata y no amores".

 

Los delincuentes se escaparon por un túnel que desembocaba en el banco y que los peritos determinaron que habían construido con varios meses de antelación.


La excavación los condujo a un desagüe pluvial y allí abordaron dos botes inflables que los trasladó hasta una alcantarilla situada a unas 15 cuadras de la sucursal bancaria, desde donde salieron a la superficie para escapar en una camioneta.


Al tratarse de cajas de seguridad, cuyo contenido es confidencial, nunca se supo con precisión el monto del botín, pero la prensa calculó entonces que ascendió a unos 8 millones de dólares y decenas de kilos de joyas.

 

El plan funcionó a la perfección hasta que una mujer despechada, Alicia Di Tulio, esposa de Alberto de la Torre, delató a la banda y dio a la policía innumerables pistas, que, sumadas a errores de los delincuentes, llevaron a los fiscales a enjuiciar a cuatro personas y a procesar a varias más.


Para la Fiscalía, De la Torre y Araujo fueron dos de los delincuentes que ingresaron en el banco, García Bolster construyó el túnel y esperó en el bote, y Zalloecheverría condujo la camioneta en la que se escaparon.


De la Torre, Araujo y Zalloecheverría llegan al juicio con libertad morigerada (una pulsera magnética en uno de sus tobillos controla sus movimientos), mientras que García Bolster está libre.


Otras cuatro personas, entre ellas el uruguayo Mario Vitette Sellanes, supuesto líder de la banda, están procesadas por este caso y se espera que sean juzgadas en una segunda etapa.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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