Con la primera independencia, leyenda o realidad, se encuentra en la Historia, Rufina Alfaro, heroÃna santeña. No encontramos poema más hermoso para nuestra recuperación de soberanÃa en la franja canalera que el canto poético de Amelia Denis de Icaza.
Si buscamos una gran luchadora social podemos mencionar a nuestra colonense Thelma King.
Y cuántas mujeres, anónimas, presentes en todas nuestras actividades elevan los Ãndices de superación y de responsabilidad en la nación.
Dónde pueden estar las mayores reservas morales, probablemente en nuestra juventud, donde la mujer se destaca.
Acaso desempeñando sus respectivas responsabilidades, descuidan su sacrificada y amorosa responsabilidad de madre.
ESPEREMOS QUE EL PROYECTO CIUDAD MUJER SE PUEDA CONVERTIR EN UN VERDADERO IMPULSO MAYOR, EN ESTE PROPÃSITO DE APOYO A LAS NUMEROSAS MUJERES QUE LO NECESITAN A NIVEL NACIONAL...
Sin duda, la mujer panameña continúa avanzando, todas las señales van en esa dirección. Empero, la voluntad individual es básica, y las instituciones a estos efectos no pueden ser menos.
Esperemos que el proyecto Ciudad Mujer se pueda convertir en un verdadero impulso mayor, en este propósito de apoyo a las numerosas mujeres que lo necesitan a nivel nacional, al igual que en otros frentes sociales.
Este proyecto tiene todos los visos de realizarse, encaja perfectamente en esta realidad, solo es cuestión de tiempo, y del beneplácito que podamos darle.
Nos encontramos en un gran crecimiento y desarrollo, que por dÃa exige la mayor incorporación de las fuerzas productivas, y la mujer no deja de estar en la vanguardia como hemos acotado, no pueden existir limitaciones o restricciones indebidas, las puertas deben abrirse de par en par.
La mujer panameña debe ocupar su puesto, le corresponde con creces, el espacio existe y la oferta también, paulatinamente, comprobaremos los resultados que esperamos.
En numerosas empresas y responsabilidades civiles y de gobierno, incluso militares, está la muestra. La mujer panameña participa en una indiscutible militancia y fiel interpretación de nuestros antecedentes, al igual que Rufina, Amelia, Thelma.
Si hurgamos hacia atrás en nuestras vidas, empezamos en aquella madre, qué mirada más dulce y amorosa, no es comparable, es única.