El secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), José Miguel Insulza, pidió hoy a los países causantes del cambio climático que acepten su responsabilidad y ayuden a los más afectados.
"Los esfuerzos deben continuar en los foros de negociación para forzar a los países responsables del problema del cambio climático a aceptar la responsabilidad moral de asistir a los más afectados", dijo Insulza durante la inauguración del segundo taller del programa Many Strong Voices (MSV).
Este foro congrega a expertos y socios de la organización para analizar el cambio climático y estudiar soluciones, sobre todo para las comunidades costeras del Ártico y las pequeñas islas-estado en vías de desarrollo que hay en el mundo.
En un comunicado difundido por la organización, Insulza hizo un llamamiento a la comunidad internacional para unirse a los esfuerzos del programa MSV y ayudar a construir una fuerte coalición que permita afrontar los peligros que genera el cambio climático.
El compromiso con el medio ambiente, según Insulza, está en sintonía con los mandatos que comprometen a la OEA a trabajar por el fortalecimiento de la seguridad de América Latina y el Caribe de cara a las amenazas que sufren.
La iniciativa fue apoyada por la activista ambiental y nominada al Premio Nobel de la Paz 2007, Sheila Watt-Cloutier, presidenta de la Conferencia Circumpolar Inuit, órgano que agrupa a las comunidades indígenas de las regiones árticas canadienses y estadounidenses.
Watt-Cloutier afirmó que el cambio climático no es solo un asunto medioambiental, sino que afecta a los derechos humanos, por lo que pidió a los países y organismos internacionales a invitar a participar en la toma de decisiones a quienes son más susceptibles de sufrir este fenómeno.
La activista de origen canadiense alertó desde su organización de los efectos del calentamiento global en el Círculo Polar Ártico y anteriormente ha señalado que como todos somos uno en este planeta, por lo que hay que pensar colectivamente.
El programa Many Strong Voices está patrocinado por el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMAGRID-Arendal), el centro para la Investigación Climática y Ambiental de Oslo y cuenta con el apoyo de instituciones como la OEA y el Banco Mundial.