La ONU alertó hoy del deterioro de las relaciones entre albaneses y serbios en el norte de Kosovo y de la posibilidad de que lleve a la violencia, por lo que instó a poner en marcha cuanto antes el diálogo auspiciado por la Unión Europea (UE) entre Belgrado y Pristina.
"Pese a que la situación general permanece estable, los continuos incidentes en el norte de Kosovo subrayan el fuerte peligro de que se produzca una situación de inestabilidad y la urgencia de abordar los asuntos que crean las fricciones", explicó el enviado especial del organismo mundial para Kosovo, Lamberto Zannier, en una reunión del Consejo de Seguridad.
El diplomático italiano advirtió de que la persistencia de los incidentes entre las dos comunidades incrementa el peligro de que "se provoque un estallido de violencia".
Asimismo, reconoció la limitada capacidad de la misión de la ONU en Kosovo (UNMIK) para mediar entre las autoridades kosovares y comunidades serbias del norte del territorio, que se niegan a aceptar la declaración unilateral de independencia proclamada por Pristina en febrero de 2008.
"De todas maneras, nuestra valoración es que las tensiones en el norte de Kosovo y los intentos de culpar a UNMIK por la ausencia de avances son un recordatorio de la urgente necesidad del diálogo solicitado por la Asamblea General", apuntó Zannier.
En su opinión, la negociación bilateral entre Pristina y Belgrado también es el mejor marco para avanzar en asuntos como el retorno de los desplazados por la guerra de 1999 y la localización de las personas desaparecidas.
Por ello, expresó su satisfacción por la buena marcha de los preparativos en Bruselas del diálogo entre las dos partes auspiciado por la Alta Representante de la UE, Catherine Ashton, con el beneplácito de la Asamblea General de la ONU.
En su intervención, Zannier lamentó que las autoridades kosovares se hayan mostrado más reacias a cooperar con UNMIK tras la decisión de la Corte Internacional de Justicia (CIJ) favorable a la declaración de la independencia de Kosovo.
Pristina considera que la ONU ya ha cumplido su cometido y debe abandonar el territorio, mientras que Belgrado sostiene que la organización internacional sigue siendo su administrador bajo la resolución 1.244 del Consejo de Seguridad (1999).
Por eso el ministro de Exteriores serbio, Vuk Jeremic, reiteró la oposición de su país a que la población serbia participe en las elecciones parlamentarias anticipadas en Kosovo convocadas para el próximo 12 de diciembre.
"Lamentablemente estas elecciones no se celebrarán de acuerdo a la resolución 1.244, ya que el enviado especial de la ONU no las convocó, la OSCE (Organización para la Cooperación y Seguridad en Europa) no las observará y la ONU no las certificará", indicó.
Jeremic reiteró la predisposición de Belgrado de encontrar una solución a la disputa con Pristina en el marco del diálogo auspiciado por la UE, en el que, dijo, se deben superar "prejuicios y controlar pasiones".
"Serbia quiere que ese diálogo empiece cuanto antes y esperamos que primero se centre en los asuntos menos polémicos", agregó.