El representante especial de la ONU para la República Democrática del Congo, Roger Meece, dijo hoy que el país africano ya está preparado para celebrar elecciones democráticas.
"No conozco ninguna razón por la cual unas elecciones no puedan representar la clase de ejercicio democrático y exitoso que el pueblo congoleño se merece", dijo Meece al Consejo de Seguridad al hacer una evaluación sobre la situación del país africano.
Asimismo, instó a "todas las partes a que tomen las medidas necesarias que garanticen que los comicios se celebren de forma democrática, pacífica y exitosa".
El representante especial de la ONU para Congo subrayó, no obstante, que los desafíos que ese país tiene por delante en cuanto a organización de esos comicios son enormes y que no hay garantías de éxito.
Reiteró también que aunque los logros han sido importantes, todavía "queda mucho por hacer", incluyendo la amenaza que representa para el país las fuerzas del Ejército de Resistencia del Señor (LRA, por su sigla en inglés) en el noreste del país.
Meece señaló que los combatientes del LRA "siguen siendo la principal amenaza a la población", aunque su número se haya reducido y estén mal equipados y con pocos abastecimientos.
"No obstante siguen usando sus tácticas brutales y siguen realizando movimientos fronterizos entre la RDC, la República Centroafricana (RCA) y el sur de Sudán", agregó.
En el informe del secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, sobre el país africano que Meece presentó al Consejo se destaca que la situación permanece estable en todo el país, salvo en las provincias del este, especialmente en las Kivu, donde persiste la violencia.
También se refirió a otro reto por cumplir como es la integración de los excombatientes rebeldes en el ejército congoleño.
En el mismo documento se indica también que el nivel económico de la República Democrática del Congo ha experimentado un crecimiento de su producto interior bruto (PIB) del 7,2 % y ha conseguido rebajar la inflación al 9,8 % anual.
Los expertos de la ONU destacaron que en el frente humanitario el país africano todavía tiene 1,7 millones de personas desplazadas como consecuencia de su conflicto.
La ONU tiene desplegada en la RDC una misión de estabilización (MONUSCO), la mayor de sus fuerzas internacionales de paz, que cuenta con un total de 22.016 uniformados, de los que 19.815 son militares, 760 observadores militares, 391 policías y el resto personal civil.
Contribuyen con "cascos azules" a esa misión de unos cincuenta países, en su mayoría africanos, pero también otros de Latinoamérica como Bolivia, Guatemala, Paraguay, Perú y Uruguay, además de Bélgica, Canadá, Dinamarca, España, EE.UU., Francia, Reino Unido, Suecia, Suiza, Rusia o Ucrania, entre otros.