La Alta Comisionada Adjunta de la ONU para los Derechos Humanos, Kyung-wha Kang, aseguró hoy que las vías están abiertas para "lograr un mundo realmente libre de minas" y pidió a los Estados dirigir ahora sus acciones hacia los sobrevivientes.
En su primera visita a Colombia, que comenzó el pasado 28 de noviembre, la integrante del organismo internacional urgió a los países a trabajar hacia las víctimas de las minas antipersonales, en particular hacia niños, mujeres, indígenas y poblaciones rurales que se encuentran en situación de especial vulnerabilidad.
"La vía está abierta para lograr un mundo realmente libre de minas", dijo Kang al dirigirse a la II Conferencia de Revisión de la Convención de Ottawa que tiene lugar en la ciudad de Cartagena de Indias (norte de Colombia).
La ONU cree que, a pesar de lo exitosa que ha sido la Convención de Ottawa, aún existen muchos retos que están pendientes y requieren una acción firme e inmediata.
Por eso exhortó a los Estados parte a concentrar sus esfuerzos en las víctimas y sus familias.
Agregó que todos los días en todo el mundo "incontables víctimas de las minas antipersonal luchan por restablecer sus vidas y su dignidad".
"Esperamos que el número de víctimas se reduzca drásticamente cada año y que los Estados parte adopten las medidas necesarias para asegurar que todos los sobrevivientes puedan reconstruir sus vidas con dignidad, respeto y esperanza en el futuro", añadió.
La funcionaria de las Naciones Unidas concluirá mañana su estadía en Colombia, tras una visita de más de una semana para analizar la situación de los derechos humanos en el país andino.
Kang visitó el departamento de Putumayo (sur), en la frontera con Ecuador y Perú, donde ella vio de primera mano el impacto de las minas sobre la población civil.
También sostuvo reuniones en Bogotá con altos funcionarios del Gobierno para discutir la situación de los derechos humanos e impulsar la cooperación durante los próximos dos años.
Los representantes de los 156 Estados parte de la Convención de Ottawa firmaron hoy la Declaración de Cartagena, por la que se comprometieron a dedicar un mayor esfuerzo en el apoyo a las víctimas de minas antipersonales.
La Convención de Ottawa se firmó en 1997 y entró en vigor dos años después. El reto que se marcó fue que en 2009 el mundo estuviera libre de minas antipersonales, pero ni se ha logrado este objetivo ni todos los países se han adherido al acuerdo.