El coordinador humanitario de la ONU en la República Democrática del Congo (RDC), Ross Mountain, dijo hoy que el organismo mundial no puede colocar un casco azul "debajo de cada banano" para garantizar por completo la seguridad de la población civil en ese país.
Mountain respondió así a los crecientes llamamientos a la misión de paz de la ONU en la RDC (MONUC) para que cese la colaboración con el Ejército congolés, al que se acusa de cometer atrocidades y actuar de manera irresponsable.
El responsable de Naciones Unidas recordó que la misión todavía no ha recibido todos los 3.000 efectivos de refuerzos autorizados el año pasado por el Consejo de Seguridad, con los que esperan llegar a un total de 20.000 soldados.
"La OTAN contaba con 40.000 militares en Kosovo, que tiene una superficie de 10.000 kilómetros cuadrados. El Congo tiene 2,4 millones de kilómetros cuadrados. Por tanto, no podemos estar debajo de cada banano y, desafortunadamente, no hay manera de que podamos resolver cada una de estas cosas", señaló.
Mountain aseguró que MONUC investigará la acusación de Médicos Sin Fronteras (MSF) de que el Ejército utilizó una de sus campañas de vacunación en el este del Congo como "cebo" para atacar a la guerrilla del Frente Democrático de Liberación de Ruanda (FDLR).
"Se ha registrado un gran progreso, gracias el uso de técnicas innovadoras, en el empleo del Ejército (para proteger a los civiles). Pero si me preguntan si estamos en un novel óptimo, diría que no", apuntó el coordinador humanitario, que tras cinco años en la RDC abandonará pronto el cargo.
La denuncia de MSF se une a la del relator especial de la ONU para Ejecuciones Extrajudiciales y Sumarias, Philip Alston, que acusó a las tropas gubernamentales de asaltar el pasado abril un campo de refugiados ruandeses hutus, donde mataron a 50 personas, secuestraron y violaron a 40 mujeres y prendieron fuego al poblado.
El subsecretario general de la ONU para Operaciones de Paz, Alain Le Roy, anunció el pasado 2 de noviembre en una visita a la RDC que los "cascos azules" dejarán de colaborar con unidades militares del Gobierno en el territorio de Masisi, en la provincia oriental de Kivu Norte, acusadas de atrocidades.
Pese a incidentes como los denunciados, Mountain aseguró sentirse animado por el progreso logrado en los últimos años por el Gobierno congolés y la comunidad internacional en la estabilización del país.
Hace una década, cuando MONUC inició su despliegue con 39 observadores militares, el conflicto en la RDC era una especie de "Guerra Mundial Africana" en la que estaban involucradas tropas de nueve países, resaltó.
"Cuando uno mira la situación del país entonces y ahora, pese a los retos que afronta, creo que se puede estar satisfecho con la contribución de la ONU a este progreso, que es lento, pero va en la buena dirección", valoró.
Destacó que se han vuelto a celebrar elecciones, ha habido un aumento de los programas de desarrollo y que el país recibe unos 600 millones de dólares al año en asistencia humanitaria para combatir males como las altas tasas de pobreza extrema y de mortalidad infantil.
Los avances "no son espectaculares, ni irreversibles, pero son avances que se deben profundizar con la ayuda del Gobierno y la comunidad internacional", agregó.