Las agencias humanitarias de la ONU han empezado a almacenar suministros en áreas del sur de Sudán, en preparación ante un posible movimiento de población producto de los resultados de los referendos de autodeterminación que se celebrarán en la región en enero, informó hoy el organismo mundial.
La subsecretaria general de la ONU para Asuntos Humanitarios, Valerie Amos, recordó que los desplazados internos por el conflicto tienen el derecho de regresar a sus poblaciones de origen, así como a afincarse en lugares alternativos.
"Los trabajos ya han empezado en Sudán para colocar suministros humanitarios cerca de zonas potencialmente conflictivas en el sur de Sudán y en las áreas fronterizas", explicó la diplomática británica en una conferencia de prensa con motivo de su reciente viaje al país africano.
Amos recordó que los posibles traslados de población deben producirse en condiciones humanitarias, de seguridad y de protección adecuadas.
"Garantizar que el regreso se realiza en condiciones y con libertad es, por supuesto, responsabilidad del Gobierno", indicó.
La subsecretaria general de la ONU reiteró su llamado a las autoridades para que no se pongan obstáculos a la distribución de ayuda humanitaria a todo aquel que lo necesite, sin consideraciones políticas, étnicas o religiosas.
El Consejo de Seguridad de Naciones Unidas analizará el martes la situación en Sudán a menos de dos meses de la celebración de los referendos del próximo 11 de enero, en los que el sur de Sudán y la región petrolífera de Abyei deben decidir si se separan del resto del norte del país.
Pese al enorme atraso en los preparativos de las consultas, el máximo órgano de seguridad de Naciones Unidas y el secretario general del organismo, Ban Ki-moon, tienen esperanzas de que se celebren de acuerdo al calendario aprobado por las partes.
Los referendos son el pilar del acuerdo de paz que en 2005 puso fin a dos décadas de sangriento conflicto entre el norte del país, de mayoría musulmana, y el sur, predominantemente cristiano y animista.
Más de dos millones de personas murieron en ese conflicto, que comenzó en 1983, cuando el régimen de Jartum impuso la ley islámica en todo el país y los rebeldes sureños se levantaron en armas.