La pasarela bogotana arranca con el Nariño de Santacruz y el París de Ortiz


Las raíces ancestrales de las comunidades indígenas de Adriana Santacruz, la alusión al corte europeo de la mano de María Luisa Ortiz y la primacía de los vestidos de Isabel Henao fueron las propuestas para mujer con las que arrancó hoy la cuarta edición de la Semana Internacional de la Moda de Bogotá.


De la mano de las tres diseñadoras, encargadas de abrir la pasarela de la capital colombiana, las colecciones viajaron desde el Nariño ancestral hasta el viejo continente, con los colores opacos como protagonistas para la próxima temporada de otoño e invierno.


Santacruz fue la encargada de inaugurar la serie de pasarelas de la Semana Internacional de la Moda de Bogotá, y lo hizo con su colección "Horus", rindiendo culto, a la vez, a la mitología griega y a las comunidades indígenas de su natal departamento de Nariño, frontera con Ecuador.

 

Así, el considerado iniciador de la civilización griega se fusionó con las comunidades ancestrales andinas en la que recobraron protagonismo prendas como las ruanas y los sacos, combinadas con complementos como los sombreros coya o los estampados.


Las ruanas, auténticas protagonistas del desfile, tiñeron de gris una colección, que recurrió a los clichés para inspirar la moda colombiana, pero que supo combinar con estampados floreados de color verde y azul metalizados la propuesta de Santacruz a través del tiempo.


La recurrente moda indígena, dio paso a la colección de María Luisa Ortiz, que presentó unos diseños, con tonos generalmente oscuros, que aludían a un estilo europeo decadente y anclado en el pasado.

 

Con la boina negra como complemento estelar, que hacía viajar al espectador desde las montañas de los Andes hasta el París bohemio de pintores y actrices de cabaré; los morados, grises y azules reivindicaron protagonismo en la propuesta de la diseñadora colombiana para la temporada de otoño e invierno.


Pero en una ecléctica apuesta, Ortiz pasó del frío invierno parisino bañado de lentejuelas a un otoño mediterráneo en el que las blusas y los estampados salmón, siempre acompañados de la boina, desbancaron a los colores más glaciales.


Vestidos de corte hasta las rodillas, fueron las piezas con las que Isabel Henao vislumbró a los espectadores que hasta el momento no habían podido más que intuir el cuerpo de la mujer en los diseños generalmente holgados de Santacruz y Ortiz.

 

Las escotadas propuestas de Henao, que combinaban la visión del torso con la de los hombros y espalda con vestidos de tiras cruzadas, recobraron protagonismo los complementos, especialmente las botas y los estampados.


De la mano de las telas de la empresa valenciana Rafael, la diseñadora colombiana presentó una propuesta que supo hacer evolucionar el color desde los fríos tonos grises y azules que habían copado la pasarela hasta el momento, hasta los cálidos dorados y amarillos que evocaban a la costa valenciana.


Transparencias, vestidos sin mangas, rojos y morados estampados, han sido las claves de una colección que ha apostado por una mujer que, en otoño e invierno, también sea capaz de mostrar sus atributos de una forma refinada y elegante.

 


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785953
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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