La policía china arrestó a 25 personas que participaron en una protesta desencadenada por un enfrentamiento entre los agentes y unos vendedores ambulantes en el sur del país, en el que es el tercer conflicto entre población y autoridades esta semana, informó hoy la agencia oficial de noticias Xinhua.
El último enfrentamiento tuvo lugar en el área metropolitana de la ciudad de Guangzhou (Cantón, Guangdong), cuando a última hora del viernes se desató una protesta popular después de que dos vendedores ambulantes fueran hostigados por las fuerzas del orden.
Según el informe policial, un número indeterminado de personas calificadas de "alborotadores" bloquearon el tráfico, lanzaron botellas y ladrillos y dañaron vehículos en protesta por el trato que estaba recibiendo el matrimonio de vendedores callejeros, que eran inmigrantes de la provincia de Sichuan (suroeste del país).
El enfrentamiento tuvo lugar en la ciudad de Xintang (comarca de Zengcheng), uno de los centros de producción textil de Cantón.
Fotos y vídeos publicados en Internet supuestamente filmados durante la protesta muestran vehículos policiales volcados, alboroto y violencia durante la protesta (http://tinyurl.com/43to8su).
Horas después la policía paramilitar tomaba las calles de Lichuan, provincia central de Hubei, que el jueves fue escenario de la protesta de 1.500 personas por la muerte de un legislador local cuando éste era interrogado por supuesta corrupción.
De nuevo, fotos divulgadas en la red (http://tinyurl.com/3jxujup) muestran cómo la policía dispersó a los manifestantes a golpes, aunque las autoridades no han informado de este extremo, sino de la detención de dos funcionarios sospechosos de ser responsables el pasado 4 de junio de la muerte del diputado Ran Jianxin, de 49 años.
Familiares de Ran informaron de que el cadáver mostraba heridas y hematomas, lo que indica que hubo torturas, un delito ilegal en China pero que se practica con frecuencia en los interrogatorios, según informes de la ONU y de ONG de derechos humanos.
La muerte del legislador desató las protestas de los vecinos, que lo consideraban un opositor habitual a las políticas municipales de expropiación de terrenos, uno de los principales motivos de conflicto social en China.
Las protestas masivas han aumentado de forma exponencial en los últimos años, desde las 50.000 de 2005, según datos oficiales, hasta las 100.000 de 2010, según estimaciones académicas, ya que Pekín dejó de publicar esta cifra hace tres años.
La mayoría de estos conflictos, que se contabilizan cuando en ellos participan más de cien personas, se desencadenan por disputas relacionadas con la corrupción, las expropiaciones de terrenos y otros abusos de los funcionarios comunistas.
El tercer ataque conocido contra las autoridades chinas esta semana tuvo lugar el viernes en la municipalidad de Tianjin, al sureste de Pekín, cuando dos personas resultaron heridas en una explosión intencionada en un edificio del gobierno.
Según Xinhua, el atacante, apellidado Liu y que fue detenido de inmediato, tenía problemas familiares y de juego por lo que decidió agredir a las autoridades "en protesta contra la sociedad".
Se trata de la segunda agresión de este tipo después de que el pasado 26 de mayo fallecieran tres personas, incluido el homicida, en una explosión suicida perpetrada en Fuzhou (Jiangxi, este) en venganza por una expropiación, y se registraran otras dos no relacionadas en comisarías de Henan y Hunan (centro del país).
En las últimas semanas, la región autónoma de Mongolia Interior (norte) ha sido escenario de las protestas más masivas en décadas, desencadenadas por la muerte de un pastor de la etnia local a manos de los mineros del carbón chinos desplazados a la región para la explotación de sus recursos naturales.