La presidenta argentina, Cristina Fernández, mantuvo hoy "una reunión cordial" con el cardenal primado del país, Jorge Bergoglio, con el fin de limar asperezas tras las polémicas suscitadas entre el Gobierno y la cúpula de la Iglesia local.
Fuentes oficiales y eclesiásticas señalaron que las autoridades de la Conferencia Episcopal Argentina (CEA), presidida por Bergoglio, insistieron durante el encuentro en la necesidad de "diálogo político" y en la importancia de que el Gobierno hable "con todos los sectores".
Por su parte, Fernández aceptó la invitación de Bergoglio, arzobispo de Buenos Aires, para participar de una misa el próximo 22 de diciembre con motivo del 30 aniversario de la mediación de la Iglesia que evitó una guerra entre Argentina y Chile.
La mandataria argentina emitirá un mensaje de paz durante la misa, que se desarrollará en forma paralela a una celebración que se ofrecerá en Santiago con el mismo motivo y de la que participará la presidenta de Chile, Michelle Bachelet.
La reunión se produjo en la Casa de Gobierno luego de que Bergoglio fuera reelegido hace dos semanas por sus pares para continuar al frente de la Conferencia Episcopal, que reúne a los obispos argentinos.
La cúpula católica aprovechó además la ocasión para entregarle a la mandataria una copia del documento "Hacia el Bicentenario con Justicia y Solidaridad", aprobada durante la última reunión de la Conferencia, en la que los obispos piden "un proyecto de país sin pobreza".
En un documento, divulgado este mes, los obispos católicos de Argentina llamaron al diálogo y a un "acuerdo nacional" para superar los "dramas" del país, que incluyen la desigualdad social, el peso de la deuda externa, la corrupción y el clientelismo político, señalaron.
En el texto, los obispos se mostraron preocupados por "la subsistencia del gravísimo problema del endeudamiento del Estado" y por "un histórico clima de corrupción".
En septiembre pasado, el Vaticano otorgó el "plácet de estilo" para la designación del dirigente político Juan Pablo Cafiero como embajador del país ante la Santa Sede.
El Vaticano había rechazado la postulación del ex ministro argentino de Justicia Alberto Iribarne por ser divorciado, lo que llevó al Gobierno a presentar a Cafiero como representante.
En medio de la polémica desatada por el rechazo a Iribarne, el canciller argentino, Jorge Taiana, llegó a redactar un informe con los nombres de diplomáticos de otros países ante la Santa Sede que están separados o han optado por el divorcio en algún momento de su vida, con el fin de demostrar que la designación del ex ministro no suponía una excepción.
Cristina Fernández heredó una relación conflictiva con la Iglesia argentina, que mantuvo varias polémicas con el gobierno del ex presidente Néstor Kirchner (2003-2007).
Una de las mayores controversias durante la gestión de Kirchner se produjo cuando el ex obispo castrense de Argentina Antonio Baseotto criticó con dureza a un ministro que se declaró en favor de la despenalización del aborto.
El episodio derivó en la renuncia de Baseotto y la designación de su sustituto aún está pendiente.
En mayo pasado volvieron las tensiones cuando la presidenta ratificó que los índices de pobreza bajaron en el país, un día después de que la Iglesia manifestara su "percepción" de que ese indicador estaba aumentando.