Tres millones de personas vivían con el VIH en el continente americano en 2007 en comparación con los 2,7 millones registrados en 2001, según datos publicados hoy por la Organización Panamericana de la Salud.
Estos datos, facilitados un día después de la conmemoración del Día Mundial Contra el Sida, resaltan la nivelación de la epidemia en la región panamericana.
Pese a este crecimiento del 11 por ciento en seis años, el gerente del programa regional del VIH/sida en la OPS, Gottfried Hirnschall, apuntó que: "vemos un progreso en la región".
No obstante, destacó que "todavía hay un número inaceptable de nuevas infecciones, y la mortalidad es mayor a la esperada".
En 2007, cerca de 214.000 personas contrajeron el VIH en el continente americano, cifra que equivale a unas 586 personas infectadas por día.
Asimismo, esta filial de la Organización Mundial de la Salud (OMS) señaló que durante el año pasado cerca de 100.000 personas murieron de esta enfermedad.
Según los últimos datos disponibles, se estima que un 62 por ciento de las personas que necesitan tratamientos antirretrovirales (ART) los están recibiendo.
Sin embargo, hay que tener en cuenta que los promedios de la región aumentan debido a que Brasil llega a casi un 100 por ciento de la cobertura.
En cuanto a las pruebas del VIH en mujeres embarazadas, la OPS aseguró que la media panamericana se sitúa alrededor del 50 por ciento, aunque tan sólo el 36 por ciento de las mujeres seropositivas reciben tratamiento antirretroviral.
Las mujeres constituyen el grupo de población con mayor crecimiento en contraer el VIH, aunque Hirnschall resaltó que "esta tendencia se está nivelando".
En el caribe la mitad de las personas que vive con el VIH son mujeres mientras que en América Latina la proporción es una de cada cuatro.
Asimismo, este experto explicó que los grupos de mayor riesgo a la hora de contraer el sida son hombres que tienen sexo con hombres, individuos transgénero, trabajadores del sexo, usuarios de drogas administradas por vía intravenosa, poblaciones encarceladas, niños y jóvenes vulnerables, así como ciertos grupos étnicos.
De la misma manera, el organismo alerta que "el estigma" frente a las personas con VIH continúa siendo un problema que se suma a su sufrimiento y a los esfuerzos de prevención y tratamiento.
Para Hirnschall, los mayores desafíos en respuesta al VIH en las Américas son aumentar y centrar los esfuerzos de prevención sobre los grupos donde está ocurriendo la transmisión o fortalecer los sistemas de salud y regularizar en ellos los esfuerzos frente al VIH.
Asimismo, la OPS aboga por la movilización de otros sectores como, por ejemplo, el de la educación para obtener una respuesta multisectorial o mejorar la coordinación entre agencias y organismos de Naciones Unidas para incrementar la participación de la sociedad civil en los esfuerzos frente al VIH.
Hirnschall citó un reciente estudio publicado en la revista The Lancet, que sugiere que el tratamiento con ART a partir de fases más tempranas de la infección podría favorecer positivamente los esfuerzos en prevención.
"Realmente debemos enfocarnos en prevención", enfatizó, "o el número de nuevas personas con VIH siempre superará al número de las que están recibiendo tratamiento".
Con el fin de enfatizar la comunicación como herramienta para prevenir la enfermedad, la OPS mostrará hasta el 12 de diciembre una exposición en su sede de Washington.