La Reina Sofía inauguró hoy la nueva sede de la Oficina Técnica de Cooperación (OTC) española en Perú, en una ceremonia donde tuvo la ocasión de admirar el arte en el "break dance" y el flamenco de unos niños de la calle rehabilitados.
La nueva sede, contigua a la cancillería de la Embajada española, se ubica en un edificio histórico de lo que en Lima se conoce como "arquitectura republicana", y acogerá a las 42 personas que trabajan de forma permanente en Perú, uno de los países que reciben más fondos del Estado español en cooperación.
La Reina estuvo acompañada por la primera dama peruana, Pilar Nores, la secretaria de Estado para Iberoamérica, Trinidad Jiménez, la esposa del canciller peruano, Martha Mora, y la coordinadora general de la Agencia Española de Cooperación Internacional y Desarrollo (AECID) en Perú, María Teresa Núñez.
Tras descubrir una placa conmemorativa, la Reina y sus acompañantes asistieron a un espectáculo inusual: "Ángeles D1", donde niños recuperados de la calle se expresan en espectáculos de baile de "break-dance" y de flamenco.
Primero fueron cinco chavales menores de diez años que ejercitaron todo tipo de piruetas a ritmo de "rap", al igual que hacen los niños de la calle peruanos para ganar unas monedas en los semáforos.
Tras los niños, llegaron los adolescentes, en este caso dos parejas de bailaores flamencos cuya particularidad es que las muchachas son bailarinas de la alta sociedad limeña y los muchachos son recién salidos de la mendicidad callejera.
La artífice de este proyecto, la bailarina Vania Masías, explicó a la Reina que en su escuela las alumnas ricas son las que financian los cursos de los alumnos pobres, y que su filosofía es "la rehabilitación social a través del baile".
Al término de la ceremonia, la Reina se hizo una fotografía con todo el personal de la nueva oficina de cooperación, tras lo que recibió de regalo una cajita de plata con semillas de huayruro, una semilla autóctona de color rojo y negro muy utilizada en bisutería.
La presencia de la Reina de España en este acto puso de relieve la importancia de la cooperación española en Perú, que es la tercera del mundo en términos absolutos y supuso el año pasado 8 millones de euros, cantidad a la que hay que sumar casi 80 millones más en proyectos de cooperación descentralizada (instituciones locales o regionales españolas y proyectos de ONGs).