Las persistentes lluvias registradas en la República Checa desde el miércoles mantienen al país en estado de alerta, y en algunas cuencas fluviales del norte y del este se ha declarado incluso el estado de emergencia.
La más afectada es la región norteña de Liberec, que ha registrado desde el jueves precipitaciones de 150 milímetros, y donde los ríos Smeda, Jizera y Uslava registran el máximo grado de actividad fluvial.
A pesar de la intensidad de las lluvias, sólo nueve personas han tenido que ser evacuadas en esta zona septentrional, donde algunas carreteras comarcales han tenido que ser cerradas al tráfico.
La situación en el centro del país obligó a evacuar un campamento infantil en la localidad de Melcany, debido a la fuerte subida del río Dedina.
También en el noreste, en la provincia de Sumperk, el río Morava ha alcanzado en su ribera alta los tres metros, con un caudal cuarenta veces superior al habitual en esta época del año.