El abogado José Guilherme Villela, que fue magistrado del Tribunal Superior Electoral (TSE) de Brasil y abogado del ex presidente Fernando Collor durante el proceso por corrupción que le costó el mandato, fue asesinado junto a su esposa y a una empleada aparentemente por ladrones, informó hoy la policía.
Los cuerpos de las tres víctimas, asesinados a cuchilladas, fueron encontrados en la noche del lunes en el apartamento en Brasilia en el que Villela vivía con su esposa y con una mujer que les servía como empleada doméstica.
El abogado, que tenía 73 años, fue uno de los ministros de la máxima corte electoral de Brasil en la década de los ochenta y también se destacó como abogado de Collor durante el proceso político que el Congreso le abrió al jefe de Estado por corrupción y que terminó en 1992 con la renuncia a su mandato.
Las tres víctimas al parecer fueron asesinadas el viernes pasado por una persona que conocían, ya que en el apartamento no hay señales de que su puerta hubiera sido forzada, y que robó varias joyas, según los detectives que investigan el triple crimen.
"En una primera inspección del apartamento, y por lo que nos dijeron los familiares, pudimos constatar que hay varias joyas de la familia que fueron robadas", afirmó hoy en declaraciones a periodistas Marta Vargas, comisaria de la Policía Civil de Brasilia, que comanda las investigaciones.
El crimen fue descubierto luego de que familiares de la pareja contrataran a un cerrajero para abrir la puerta del apartamento, ya que sintieron la falta de la pareja en una casa de campo a la que acostumbraban viajar los finales de semana y debido a que el abogado no se presentó a su oficina el lunes.
La policía sospecha que el crimen ocurrió en la noche del viernes, que fue el último día en que alguno de los tres se comunicó con algún conocido.
Los familiares de Francisca Nascimento da Silva, la empleada de la pareja, dijeron que tuvieron una conversación con ella hacia las 19.00 hora local (22.00 GMT) del viernes, pero que intentaron comunicarse media hora después y ya nadie atendía el teléfono.
Según la policía, el cuerpo del ex magistrado electoral tenía 32 marcas de cuchilladas y estaba en avanzado estado de descomposición, así como los de su mujer, María Carvalho Villela, y de la empleada.