Representantes de las víctimas de la guerra interna que dejó en Perú cerca de 70.000 muertos entre 1980 y 2000 marcharon hoy en Lima en reclamo del pago de las reparaciones individuales prometidas por el Estado.
Unas 500 personas, delegados de las decenas de miles de víctimas que dejó el conflicto, y que llegaron a Lima desde 14 regiones de todo el país, iniciaron hoy una serie de protestas que se extenderán hasta mañana y que incluyen plantones ante edificios oficiales y una vigilia esta noche frente al Palacio de Justicia.
"Han venido sólo delegaciones, porque si marcháramos todas las víctimas del Perú llenaríamos todas las calles de Lima", dijo a Efe la secretaria de organización de la Coordinadora de Organizaciones de Víctimas y Afectados por la Violencia Política (Conavip), Doris Caqui.
Aunque el Registro Único de Víctimas que realiza el Consejo de Reparaciones ya reúne a 55.000 damnificados de la violencia en Perú, aún quedan otras 35.000 solicitudes de peruanos y peruanas que piden ser reconocidas como víctimas, por lo que otro de los reclamos es que el Estado asigne un presupuesto que permita finalizar esta labor.
El Gobierno peruano ya inició la entrega de reparaciones colectivas en forma de proyectos en las comunidades afectadas, pero aunque el presidente de Perú, Alan García, prometió el 16 de junio de 2007 iniciar las individuales, éstas no han comenzado cuando ya han pasado 28 años de los daños causados a algunas de las víctimas.
"Es importante que se inicien las reparaciones individuales porque precisamente han sido individualmente nuestros seres queridos asesinados o desaparecidos, así como cientos de mujeres violadas. Son personas con nombres y apellidos y como tal deben ser tratadas", explicó Caqui.
La miembro de Conavip, que aseguró que las reparaciones no son poner un precio a sus familiares muertos sino ser compensados por el daño causado, lamentó que el retraso en el pago ya haya provocado que muchas víctimas ya no puedan recibir nada.
"Mucha gente está muriendo antes de alcanzar justicia", explicó Caqui, quien agregó que muchos eran niños cuando se quedaron huérfanos y hoy son jóvenes "sin rumbo, sin estudios".
"La guerra nos ha quitado nuestros sueños, todo nuestro proyecto de vida se trastocó", expresó.
Tras la marcha que hoy realizaron por el centro de Lima, los representantes de las víctimas fueron recibidos por el presidente del Congreso de Perú, Luis Alva Castro, a quien expusieron su necesidad urgente de iniciar el proceso de entrega de las reparaciones.
Caqui mostró su alegría porque, dijo, "después de tantísimos años" han sido escuchados por el Estado, y anunció de que Alva Castro les informó de que propondrá en el Parlamento una partida económica que deberá aprobarse antes del próximo noviembre.
El presidente del Congreso también accedió a la petición de las víctimas de mediar para que el jefe del Gabinete peruano, Javier Velásquez, pueda recibirlos, acto que finalmente tendrá lugar mañana.
La guerra que llevaron a cabo Sendero Luminoso y el Movimiento Revolucionario Tupac Amaru contra las fuerzas de seguridad del Estado peruano dejaron en dos décadas casi 70.000 muertos, la mayoría campesinos pobres de regiones del interior de Perú, según la Comisión de la Verdad y la Reconciliación.