América Latina, una de las regiones más afectadas por el cambio climático, exigió hoy a los países desarrollados que asuman en la Cumbre de Cancún (México) sus compromisos como principales causantes del calentamiento global del planeta.
El presidente ecuatoriano, Rafael Correa, el primer mandatario latinoamericano que tomó la palabra en la reunión que hasta el viernes reúne a 194 naciones, aseguró que "los países desarrollados son los causantes del cambio climático y los que mayores responsabilidades tienen para solucionar el problema".
Ecuador, Cuba y Honduras fijaron sus posturas en la asamblea plenaria de la Cumbre para exigir resultados y para apoyar un segundo periodo para el Protocolo de Kioto (1997), al que se oponen abiertamente algunas naciones desarrolladas como Japón, Canadá y Rusia.
Las tres naciones latinoamericanas apoyaron en sus intervenciones una ampliación de este tratado, el único vinculante sobre recorte de emisiones de efecto invernadero que expira en 2012 y que está centrando buena parte de las discusiones de esta cumbre.
Los países de la región, que representan el 12 por ciento de las emisiones de gases efecto invernadero del planeta, no se consideran obligados a reducir sus emisiones y exigen a los países más ricos fondos financieros y tecnologías para adaptarse al cambio climático.
Un estudio de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) divulgado en Cancún muestra que el cambio climático puede provocar una pérdida equivalente de alrededor de 1% del producto anual entre 2010 y 2100 en los países de la región, si no se logra un consenso global en torno a acciones de mitigación.
Aunque los países de América Latina y el Caribe no figuran entre los más contaminantes, sí están entre los que se verían más afectados por ese problema.
La Cepal informó también en Cancún de que el número de latinoamericanos afectados por desastres naturales aumentó ocho veces en los últimos treinta años, lo que muestra la creciente vulnerabilidad de la región frente al cambio climático.
Por su parte, el canciller de Cuba, Bruno Rodríguez, instó a los países desarrollados a que "cesen su derroche y consumo irracional del planeta", al tiempo que señaló que la causa principal de la alteración del clima "son los patrones de producción y consumo insostenibles en los países desarrollados".
"Los países del sur no somos los responsables de la falta de acuerdo para frenar el cambio climático somos más bien víctimas de la falta de avance", dijo el ministro de Relaciones Exteriores cubano, cuyo país, junto con otros como Bolivia y Venezuela, no firmó el acuerdo de mínimos con que se saldó el anterior encuentro en Copenhague.
Correa también salió al paso de las críticas surgidas en esta cumbre sobre el papel de los países de la Alianza Bolivariana de los Pueblos de América (ALBA), quienes aseguraron en los primeros días de la negociación que si no se avanza en el segundo periodo de Kioto no firmarán acuerdo alguno.
Según el presidente ecuatoriano, los países de la ALBA no están boicoteando el proceso negociador de Cancún y tampoco fueron responsables del fracaso del año pasado en Copenhague.
"Los que están boicoteando la cumbre son los países desarrollados", consideró Correa, para quien salir con las manos vacías de Cancún "sería un gran fracaso, no sólo para la cumbre" sino "para la humanidad".
La vicepresidenta de Honduras, Maria Antonieta Guillén, recordó que su país ha sido catalogado como una de los tres más vulnerables del mundo a los impactos del cambio climático debido a su posición geográfica.
"La vulnerabilidad de Honduras ante el cambio climático requiere de mayores estudios, de investigación sistemática del clima, de identificación de soluciones y de pronta actuación", aseguró.
Guillén hizo un llamado a las partes que participan en la Cumbre del Clima "a poner mayor empeño" para avanzar en mecanismos más justos y eficientes para los países en vías de desarrollo y de mayor vulnerabilidad.
En su turno de intervenciones, el secretario de Medio Ambiente de México, Juan Rafael Elvira Quesada, pidió a los países desarrollados que sean "más ambiciosos" en sus metas de reducción de emisiones y en su asistencia a los países en vías de desarrollo.
Reiteró que la mitigación (reducción de emisiones) es un tema clave que debe ser atendido "con urgencia" y que las promesas en la materia deben traducirse en "compromisos vinculantes".