Legislativo**La Asamblea Nacional no está sólo en el suelo del desprestigio, sino que yace metida en un profundo hoyo, cavado por ella misma. Y como quiera que sigue sacando tierra, es incapaz de darse cuenta que profundiza su propia tumba, hasta que un día cualquiera quedará sepultada en el mismo cieno y podredumbre que produce con su accionar cada día.
Crisis**Para quienes se deleitan aguardando que la crisis institucional que corroe a los poderes Legislativo y Judicial, entre en fase terminal, para relanzar su proyecto de constituyente o alternativas peores - la de un Chávez o un tornado social del tipo de Evo Morales, que está por ganar la presidencia en Bolivia, el próximo 18 de diciembre - las torpezas de la Asamblea son magníficas catalizadoras de revoluciones.
Defensor**Sería un error subestimar las poderosas fuerzas de la frustración, fermentadas al calor de los abusos y la corrupción. De ese caldo salió un Comandante Marcos y un Chávez. Son las mismas que se nutren del cinismo y la impunidad, que pueden provocar un estallido social que nos arrastrará a todos, si no lo prevenimos. Elegir la Asamblea a uno de los suyos como Defensor del Pueblo, eliminando esa válvula de escape, es irresponsable.