El primer ministro interino de Libia, Abderrahim al Kib, dijo hoy que desconoce que exista algún campo de entrenamiento de rebeldes sirios en su territorio, después de que Rusia le acusara ante la ONU de albergar un campamento de ese tipo.
"En cuanto a los campos de entrenamiento, a no ser que esto se haga sin permiso del Gobierno, que lo dudo, no estoy al corriente de ninguno", aseguró Al Kib a los periodistas tras un encuentro bilateral con la secretaria de Estado de EE.UU., Hillary Clinton.
El embajador ruso ante la ONU, Vitaly Churkin, acusó el miércoles a las autoridades de Libia de "apoyar" un "centro especial de entrenamiento para revolucionarios sirios", que luego son enviados de vuelta a su país para perpetrar atentados contra las autoridades.
Al Kib visita hoy Washington tras participar en una sesión especial del Consejo de Seguridad de la ONU en la que se analizó la situación en Libia cuando está a punto de cumplirse un año de la resolución que permitió el uso de la fuerza para frenar al régimen de Muamar el Gadafi.
El Gobierno de Al Kib observa ahora de cerca las revueltas en Siria, señaló el primer ministro, que justificó su apoyo a la oposición en ese país y el hecho de haber sido los primeros en reconocer la legitimidad del Consejo Nacional Sirio (CNS).
"Lo hicimos porque sentimos que la causa siria es una buena causa", señaló el primer ministro.
Por su parte, Clinton aseguró que Estados Unidos "no subestima lo desafiante que será el camino que queda por delante" en Libia, donde el Gobierno interino lleva cuatro meses en el poder y que se encamina a la elecciones abiertas en junio.
"Hay problemas con la seguridad en las fronteras, con la integración de las milicias (en el Ejército nacional), con el trabajo hacia la reconciliación nacional. Y en todos ellos, estamos trabajando con Libia", señaló la secretaria de Estado.
Un alto funcionario del Departamento de Estado, que pidió permanecer en el anonimato, dijo a periodistas tras el encuentro bilateral que algunas informaciones de prensa sobre Libia, que hablan de "milicias descontroladas y una economía en ruinas", están dando una "falsa sensación" de lo que ocurre realmente en el país.
Según el funcionario, la economía libia se aproxima a "niveles previos a las revueltas" contra Gadafi, y su Gobierno espera llegar este verano a una producción de petróleo de alrededor de 1,7 millones de barriles por día.