El uruguayo Carlos Bueno, que se perfila como nuevo refuerzo para la delantera de la Real Sociedad, ha llegado ya a San Sebastián para acelerar las gestiones de su contratación, sin que haya quedado atrás la polémica en la que se vio envuelto tras una pelea en una discoteca de Buenos Aires.
Bueno, la pasada temporada en Peñarol y un habitual de la selección charrúa, ha tenido que luchar en los últimos años por quitarse la etiqueta de jugador problemático, y los rectores de la Real esperan que no haya ningún problema que enturbie la marcha deportiva de un equipo que solo mira al ascenso.
Martín Lasarte, el entrenador realista, por su parte busca un buen jugador de ataque en su compatriota, pero también un hombre que imprima carácter y contagie a la joven plantilla realista en la lucha por el objetivo para el que ha sido contratado.
Las peleas, sin embargo, parecen haber sido acompañantes habituales en la trayectoria profesional de Bueno quien, con respecto al último incidente en la discoteca argentina, ha señalado que no participó en el mismo pero que incluso su madre le había llamado diciéndole "de todo" pensando que una vez más estaba metido en líos.
Antecedentes no le faltan a Bueno porque el 30 de octubre de 2007 ya tuvo un problema similar cuando jugaba en Boca Juniors y fue retenido por la Policía. También se denunció una pelea con el portero de Gimnasia y Esgrima de Jujuy, José Valdivieso.
El abogado de la persona agredida en el último incidente en la discoteca bonaerense, Luis Liesgang, recordaba por su lado la pasada semana que el inminente fichaje realista se ha visto envuelto en al menos cuatro peleas, una de ellas con la Policía, desde 2004.