El mexicano Víctor Morales González, presunto jefe de un grupo de sicarios que participó en una matanza de 17 personas el pasado 30 de noviembre en una región del oeste de Guatemala, fue trasladado a una cárcel de la capital, informó hoy una fuente oficial.
Morales estaba encarcelado en el departamento de Huehuetenango, fronterizo con México, luego de haber sido detenido por las fuerzas de seguridad, un día después del enfrentamiento armado entre narcotraficantes en la aldea Agua Zarca.
La Policía Nacional Civil (PNC) había redoblado las medidas de seguridad en la cárcel de Huehuetenango, luego de enterarse de que un grupo de narcotraficantes había ofrecido una millonaria suma de dinero por su liberación.
Sin embargo, el director adjunto de la PNC, Rember Larios, explicó hoy que el mexicano, apodado "El Amarillo", fue trasladado vía aérea hacia el Centro Preventivo para Hombres de la Zona 18, ubicado en el norte de la capital guatemalteca.
Morales, según la Dirección del Sistema Penitenciario, fue recluido en una celda aislada de esa prisión.
El mexicano, según la Policía, es el presunto cabecilla del grupo de narcotraficantes que se enfrentó a tiros el pasado 30 de noviembre en la aldea Agua Zarca, del municipio de Santa Ana Huista (Huehuetenango).
Morales resultó con dos heridas de bala en el brazo izquierdo durante el enfrentamiento armado.
Además de Morales, también han sido capturados después de la matanza otros cuatro mexicanos y tres guatemaltecos, por su presunta participación en el múltiple asesinato, pero siguen en la prisión de Huehuetenango.
Los otros cuatro mexicanos son Enrique Jaramillo Aguilar, de 33 años; Carlos Alberto Jaramillo Aguilar, de 27; Blas Hernández Ayala, de 28, y Alejandro Morales González, de 28, al parecer integrantes del grupo "Los Zetas", el brazo armado del cartel mexicano del Golfo.
Los guatemaltecos detenidos son un menor y una mujer, y un hombre identificado como Juan Vásquez.
Durante el enfrentamiento armado entre los narcotraficantes también resultaron heridos tres guatemaltecos, entre ellos dos mujeres.
El presidente de Guatemala, Álvaro Colom, ha admitido que los carteles mexicanos han ocupado varios corredores de este país centroamericano y que "llevará tiempo" su recuperación.
La Comisión Internacional Contra la Impunidad en Guatemala (CICIG) advirtió el pasado fin de semana que los carteles mexicanos de la droga serán "dueños del país en dos años", si las autoridades guatemaltecas no son capaces de cerrarles el paso.
En declaraciones a la prensa local, el jurista español Carlos Castresana, jefe de la CICIG, que investiga a los grupos clandestinos de seguridad en Guatemala, sostiene que de no ponerle un freno al ingreso de la delincuencia mexicana en dos años también "se habrán tomado la capital".