Los brasileños salieron hoy a las calles para celebrar con todo el bullicio el segundo triunfo de su selección en el Mundial de Sudáfrica y la clasificación anticipada para los octavos de final al vencer a Costa de Marfil por 3-1.
En pueblos y ciudades los brasileños se reunieron en bares, restaurantes y plazas para aprovechar el domingo y hacer fuerza juntos por su selección, un esfuerzo que vieron recompensado con los dos goles de Luis Fabiano y el de Elano que sellaron la victoria de la Canarinha.
Poco antes del partido miles de seguidores todavía compraban artículos en el comercio callejero para animar a la selección, desde banderas, camisetas y sombreros hasta 'vuvuzelas' que han cruzado el océano Atlántico desde Sudáfrica hasta Brasil.
La afición encaraba con dudas el enfrentamiento de hoy, puesto que Costa de Marfil se suponía un rival mucho más difícil que Corea del Norte, vencida con dificultad por los brasileños 2-1 en su estreno en este Mundial el pasado martes, pero al final todos quedaron contentos con el triunfo y con el mejor nivel de juego mostrado por los dirigidos por Dunga.
En un Mundial en el que la mayoría de selecciones consideradas fuertes han tropezado con equipos más débiles, Brasil es, junto con Argentina y Holanda, una de las selecciones con tradición que no defrauda a sus seguidores y que ha ganado sus dos primeros partidos.
La fiesta que hoy vivió Brasil tuvo muchos escenarios y en todos ellos la gente celebró hasta el cansancio con pitos, cornetas y fuegos artificiales el triunfo del equipo cinco veces campeón del mundo.
En Río de Janeiro la principal concentración fue en la arena Fan Fest Rio, en Copacabana, que volvió a llenarse con miles de aficionados que aprovecharon un soleado domingo para ir a la playa y ver en la pantalla gigante del recinto la segunda victoria de Brasil en Sudáfrica.
En Sao Paulo la multitud se dio cita en el Vale do Anhangabú, una explanada en el centro de la ciudad donde más de 50.000 personas vibraron con los goles de los brasileños y de la misma manera sufrieron juntos la salida de Elano por lesión y la expulsión de Kaká en la agonía del partido.
La multitud 'verde-amarela' también celebró en la Praça da Estação, en Belo Horizonte, capital del estado de Minas Gerais, así como en las playas de Salvador, Recife, Fortaleza y otras capitales del nordeste del país.
Al finalizar la jornada futbolera, el público siguió con las celebraciones en la mayoría de los escenarios montados en las playas, pero ya no con los gritos de gol sino al son de cantantes y grupos populares que prolongarán los festejos hasta bien entrada la noche del domingo.