Hugo Moyano, un cacique sindical con gran influencia política bajo sospecha
Buenos Aires, 18 mar (EFE).- Hugo Moyano, el cacique sindical de los camioneros de Argentina que ha llamado a los suyos a paralizar el país el próximo lunes, tras saber que la Justicia suiza le investiga por presunto lavado de dinero, acumuló en los últimos años poder económico y político a partir de su alianza con los Kirchner.
Moyano, de 67 años, es además líder de la Confederación General del Trabajo (CGT), la mayor central obrera del país, sobre la cual tanto el ya fallecido Néstor Kirchner como su esposa y sucesora, la actual mandataria, Cristina Fernández, se han recostado para conseguir el estratégico apoyo de las fuerzas sindicales.
El poder amasado por Moyano también tiene amplias ramificaciones en la escena política nacional ya que además de ser titular de una central obrera de tradición peronista es presidente del gobernante Partido Justicialista en la provincia de Buenos Aires, la más rica y poblada del país.
Su influencia es tal que pretende que Cristina Fernández, de presentarse a la reelección en octubre próximo, lleve como candidato a vicepresidente al diputado Héctor Recalde, histórico abogado de la CGT, según medios locales.
Pero este jueves, luego de que se conociera que la Justicia suiza había enviado un exhortó a Argentina solicitando información sobre las causas en las que está involucrado Moyano, el poderoso gremio de camioneros llamó a una huelga para protestar contra la supuesta persecución política y judicial con su líder.
No pocos han interpretado esta convocatoria como una medida de presión al Gobierno de Fernández, que en los últimos meses enfrió su relación con Moyano, en un contexto de año electoral donde las cuestionadas prácticas de Moyano podrían restarle puntos a un eventual intento de reelección de la mandataria.
El "Negro", como le conocen sus allegados, inició su militancia sindical a los 18 años, cuando trabajaba en una empresa de transporte de la ciudad bonaerense de Mar del Plata y desde allí escaló hasta transformarse en 1992 en secretario general del gremio de los camioneros.
Con él, el sindicato acumuló poder a fuerza de robar afiliados a otros gremios afines al transporte y de absorber millonarios aportes para sus obras sociales, un proceso que se profundizó con Moyano al frente de la CGT, desde 2000.
A la par, el "hombre del camión" también ha sabido crecer como empresario, con negocios en los sectores textil, de la construcción, de servicios a obras sociales, de seguridad y de informática.
La investigación de la Justicia suiza no involucra a estas empresas sino a Covelia, una firma de recolección de residuos que opera en el conurbano bonaerense y que se sospecha es propiedad de Moyano pese a que el líder sindical lo niega.
Con dos divorcios a la espalda y en pareja con la empresaria Liliana Zulet desde hace quince años, los negocios de Moyano involucran a gran parte de sus siete hijos, dos de los cuales además son dirigentes sindicales en el gremio de camioneros y en el de empleados de autopistas por peaje, un entorno familiar que también está bajo la mira de la Justicia suiza.
El prontuario judicial de Moyano incluye una fugaz detención por presunta tenencia de cocaína en 1989, causa que finalmente fue sobreseída.
Actualmente, un juez investiga si el titular de la CGT defraudó al Estado e incurrió en administración fraudulenta como líder del sindicato de camioneros, gremio con 140.000 afiliados que, a su vez, está bajo la lupa de otro magistrado que investiga una mafia para la venta de medicamentos adulterados o caducados.
Además, en 2009 la Justicia ordenó reabrir una investigación sobre el origen de los fondos con los que Moyano habría comprado una hacienda en la provincia de Buenos Aires.
Según informes diplomáticos estadounidenses filtrados por WikiLeaks y publicados esta semana por la prensa argentina, Estados Unidos ve a Moyano como un "matón" ligado al Gobierno de Fernández para recibir beneficios.
Pero cree que este "matrimonio por conveniencia" llegará a su fin ya que ve a Moyano "lo suficientemente pragmático" para romper su fidelidad al oficialismo, que le ha dado varias concesiones "con poca resistencia".
Moyano, de 67 años, es además líder de la Confederación General del Trabajo (CGT), la mayor central obrera del país, sobre la cual tanto el ya fallecido Néstor Kirchner como su esposa y sucesora, la actual mandataria, Cristina Fernández, se han recostado para conseguir el estratégico apoyo de las fuerzas sindicales.
El poder amasado por Moyano también tiene amplias ramificaciones en la escena política nacional ya que además de ser titular de una central obrera de tradición peronista es presidente del gobernante Partido Justicialista en la provincia de Buenos Aires, la más rica y poblada del país.
Su influencia es tal que pretende que Cristina Fernández, de presentarse a la reelección en octubre próximo, lleve como candidato a vicepresidente al diputado Héctor Recalde, histórico abogado de la CGT, según medios locales.
Pero este jueves, luego de que se conociera que la Justicia suiza había enviado un exhortó a Argentina solicitando información sobre las causas en las que está involucrado Moyano, el poderoso gremio de camioneros llamó a una huelga para protestar contra la supuesta persecución política y judicial con su líder.
No pocos han interpretado esta convocatoria como una medida de presión al Gobierno de Fernández, que en los últimos meses enfrió su relación con Moyano, en un contexto de año electoral donde las cuestionadas prácticas de Moyano podrían restarle puntos a un eventual intento de reelección de la mandataria.
El "Negro", como le conocen sus allegados, inició su militancia sindical a los 18 años, cuando trabajaba en una empresa de transporte de la ciudad bonaerense de Mar del Plata y desde allí escaló hasta transformarse en 1992 en secretario general del gremio de los camioneros.
Con él, el sindicato acumuló poder a fuerza de robar afiliados a otros gremios afines al transporte y de absorber millonarios aportes para sus obras sociales, un proceso que se profundizó con Moyano al frente de la CGT, desde 2000.
A la par, el "hombre del camión" también ha sabido crecer como empresario, con negocios en los sectores textil, de la construcción, de servicios a obras sociales, de seguridad y de informática.
La investigación de la Justicia suiza no involucra a estas empresas sino a Covelia, una firma de recolección de residuos que opera en el conurbano bonaerense y que se sospecha es propiedad de Moyano pese a que el líder sindical lo niega.
Con dos divorcios a la espalda y en pareja con la empresaria Liliana Zulet desde hace quince años, los negocios de Moyano involucran a gran parte de sus siete hijos, dos de los cuales además son dirigentes sindicales en el gremio de camioneros y en el de empleados de autopistas por peaje, un entorno familiar que también está bajo la mira de la Justicia suiza.
El prontuario judicial de Moyano incluye una fugaz detención por presunta tenencia de cocaína en 1989, causa que finalmente fue sobreseída.
Actualmente, un juez investiga si el titular de la CGT defraudó al Estado e incurrió en administración fraudulenta como líder del sindicato de camioneros, gremio con 140.000 afiliados que, a su vez, está bajo la lupa de otro magistrado que investiga una mafia para la venta de medicamentos adulterados o caducados.
Además, en 2009 la Justicia ordenó reabrir una investigación sobre el origen de los fondos con los que Moyano habría comprado una hacienda en la provincia de Buenos Aires.
Según informes diplomáticos estadounidenses filtrados por WikiLeaks y publicados esta semana por la prensa argentina, Estados Unidos ve a Moyano como un "matón" ligado al Gobierno de Fernández para recibir beneficios.
Pero cree que este "matrimonio por conveniencia" llegará a su fin ya que ve a Moyano "lo suficientemente pragmático" para romper su fidelidad al oficialismo, que le ha dado varias concesiones "con poca resistencia".