Serra, a la busca del sillón presidencial para coronar una carrera de fondo
Sao Paulo, 26 oct (EFE).- Con el eslogan "Brasil puede más", el candidato opositor a la presidencia de Brasil, José Serra, ha querido enviar el mensaje de que aún le queda energía para ganar el sillón presidencial, la meta de un veterano que ha ocupado casi todos los cargos públicos.
El pasado día 3, cuando se celebró la primera vuelta de las presidenciales, Serra logró el 32,6% de los votos, y el próximo domingo disputará la segunda vuelta con la aspirante oficialista Dilma Rousseff, quien una vez más parte como favorita en las encuestas.
Serra, de 68 años y candidato del Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB), compareció la misma noche de los comicios más sonriente y satisfecho que de costumbre para trasladar a sus seguidores el mensaje de que, por mucho que los sondeos le hubieran dado por muerto en la primera ronda, todavía le quedaban cartuchos por quemar.
El aspirante de la oposición se ha granjeado la fama de administrador eficiente en su dilatada carrera política que le ha llevado a dirigir dos ministerios en el Ejecutivo de Fernando Henrique Cardoso (1995-2003), además de ser diputado, senador, alcalde y gobernador de Sao Paulo, cargo que dejó este año para presentarse a las elecciones.
Nacido el 19 de marzo de 1942 en Sao Paulo, en una familia modesta de origen italiano, Serra carece de carisma y frescura, y ha tenido una campaña errática en la que no se entendía qué estrategia había escogido para enfrentar a Rousseff.
El candidato, amante del cine y trasnochador, entró en la política como líder estudiantil y se exilió en Chile en 1964 por el golpe militar que instauró la dictadura en Brasil.
En Santiago estudió economía, fue profesor, trabajó en la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) y se casó con la chilena Mónica Allende, bailarina y psicóloga, con quien tiene dos hijos.
El golpe militar de 1973 en Chile le obligó a exiliarse de nuevo, esta vez en Estados Unidos, donde se doctoró en Ciencias Económicas por la Universidad de Cornell y dio clases en Princeton.
Regresó a Brasil en 1978, siete años antes del fin de la dictadura, y participó en la creación del Partido Movimiento Democrático Brasileño (PMDB), con el que fue elegido diputado, su primer cargo público.
Poco después salió de esa formación junto a otros líderes para fundar el PSDB, con el que logró ser el senador más votado del país en 1994.
Su máximo valedor, Cardoso, le llamó para formar parte del Ejecutivo, en el que fue ministro de Planificación y, después, de Salud, cartera en la que recibió sus mayores elogios, por lo que el candidato suele abordar con frecuencia temas de sanidad tanto en la propaganda electoral como en los debates.
Perdió las elecciones de 2002 frente al actual presidente Luiz Inácio Lula da Silva y centró entonces su carrera en Sao Paulo, feudo electoral indiscutible de su partido, donde obtuvo la alcaldía en 2004 y, dos años después, la gobernación con un récord de 12 millones de votos.
Ideológicamente, se sitúa en el ala más progresista del PSDB, por lo que en muchas ocasiones la frontera entre sus propuestas y las de de su rival en las urnas es cuanto menos lábil.
En los últimos compases de la campaña, Serra ha salido tímidamente del letargo y en un intento de capitalizar el voto religioso ha acusado a Rousseff de confundir al electorado con su postura sobre el aborto.
Como candidato a la vicepresidencia, Serra escogió al joven diputado federal Antonio Indio da Costa, del partido Demócratas, una decisión criticada que no le ha rendido mayor beneficio en la que puede ser su última disputa de la presidencia de Brasil.