Los guatemaltecos se alistan hoy en una jornada de meditación para acudir mañana a las urnas y elegir a su nuevo presidente entre el general retirado Otto Pérez Molina y el empresario Manuel Baldizón, ambos conservadores.
Los más de 7,3 millones de ciudadanos inscritos en el padrón están convocados por el Tribunal Supremo Electoral (TSE) a votar mañana por segunda vez en dos meses, con el fin de elegir al sucesor del socialdemócrata Álvaro Colom para el periodo 2012-2016.
Pérez Molina, del Partido Patriota (PP) y Baldizón, de Libertad Democrática Renovada (Líder), se disputan la primera magistratura al ser los más votados en las elecciones generales del pasado 11 de septiembre en la que ninguno de los diez candidatos obtuvo el 50 % más un voto necesarios para evitar una segunda vuelta electoral.
La presidenta del TSE, María Eugenia Villagrán, dijo hoy a periodistas que todo se encuentra listo para la jornada electoral del domingo en Guatemala.
Los dos candidatos mantienen hoy reuniones con sus equipos de campaña y con sus familiares cercanos, en una jornada previa a la elección presidencial marcada por la tranquilidad.
Un portavoz del PP informó a Efe que Pérez Molina también tiene previsto reunirse con observadores de la Organización de Estados Americanos (OEA).
Las fuerzas de seguridad comenzaron hoy su despliegue en todo el territorio para garantizar la tranquilidad en las votaciones y contarán con el apoyo de unos 15.000 miembros del Ejército que estarán listos para intervenir en caso de incidentes.
El portavoz del Ministerio guatemalteco de Gobernación (Interior), Nery Morales, dijo a periodistas que las medidas de seguridad están garantizadas para las votaciones.
Morales aseguró que la Policía estará vigilante para que se cumplan con las prohibiciones del TSE, entre ellas la Ley Seca que entra en vigencia a las 12.00 hora local de hoy (18.00 GMT) y termina a las 06.00 horas del lunes (12.00 GMT).
El funcionario afirmó que las autoridades cuentan con un mapa de riesgo, sobre los lugares en los que se podrían registrar disturbios, para redoblar las medidas de seguridad.