Los hondureños acogen el acuerdo entre la esperanza y el escepticismo


Los hondureños acogieron el acuerdo firmado hoy entre representantes del presidente depuesto, Manuel Zelaya, y el de facto, Roberto Micheletti, con sentimientos que van de la esperanza al escepticismo respecto a que vaya a servir en algo para resolver los problemas de la población en general.


El pacto "me es indiferente, porque para mí no ha nacido alguien que vaya a venir a componer esto de Honduras. Aquí todo el mundo que entra en política va en su beneficio. No se va a componer esto, así de fácil, solo porque vengan ellos a decir que 'ya estamos en paz'", afirmó Osman Roberto Galeas, un carpintero de 43 años.


Para Galeas, "aquí hay mucho desempleo y por mucho que venga Mel (Zelaya) otra vez, con tres meses que le faltan (para el fin del mandato para el que fue elegido en 2005) no va a resolver los problemas. Si no lo hizo en cuatro años, imagínese ahorita".

 

De una opinión similar es Marvin Guzmán, un taxista de 27 años, quien solo ansía irse en cuanto pueda a Estados Unidos.


"La situación del país está macaneada (muy dura). Los políticos no me van a resolver nada", afirmó el conductor, quien desde que comenzó la crisis gana un promedio diario de 150 lempiras (unos siete dólares), lo que le cuesta una lata de leche para una de sus tres hijas.


Sin embargo, la joven Marina Palma sostiene que la solución a la crisis política "sí da esperanza porque así se solucionarían un poco los problemas que hay, ya que ha bajado la economía, ya que nos han quitado los ingresos que Estados Unidos estaba dando" a Honduras.

 

Para esta estudiante de 18 años, que apoya a Zelaya, pero no aprueba las acciones en las calles del movimiento popular que ha reclamado su regreso al poder en estos últimos cuatro meses, "es una alegría que vuelvan a restituir al presidente" y "siempre hay una esperanza de que todo se tranquilice y haya paz".


También Elías López, un comerciante originario del departamento de Colón (Caribe), considera que la crisis, desatada el pasado 28 de junio cuando los militares expulsaron a Zelaya del país, "se va a solucionar para bien".


No obstante, "creo que sería un problema que Zelaya vuelva a la Presidencia, porque no se lleva bien con ninguno de los poderes del Estado, habría cierta ingobernabilidad el poco tiempo que falta", añadió este hombre de 58 años, quien reconoce que "hay una división entre los ciudadanos hondureños".

 


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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