Los jugadores estadounidenses se dividen en cuanto al nuevo balón


Los jugadores estadounidenses siguen su fase de preparación para Sudáfrica, donde la selección va a disputar el sexto Mundial consecutivo.


Después del entrenamiento algunos hablaron en telecoferencia sobre la polémica surgida en torno a las características que tiene el nuevo balón oficial, que ha generado la primera polémica importante entorno al acontecimiento deportivo.


En el equipo hay una clara división de opiniones con los porteros del lado de los que consideran que no es bueno para ellos y en el opuesto los delanteros, que aseguran que se pueden conseguir algunos goles más.

 

El tercer portero de la selección de Estados Unidos, el veterano Marcus Hahnemann, de 37 años, el jugador de más edad dentro del equipo, no sólo aseguró que estaba disconforme con el nuevo balón de Adidas, sino que lo considero inadecuado.


"La tecnología no lo es todo", valoró Hahnemann. "El hecho de que los científicos hayan salido con la bomba atómica no significa que deberíamos haberla inventado".


Por su parte, la compañía alemana Adidas asegura que el "Jabulani", su undécimo modelo para un Mundial, se desplazará con más precisión debido a que tiene ocho paneles unidos y es perfectamente redondo. Algunos porteros han dicho que es impredecible.

 

"Si no se hace girar el balón, se supone que tendrá efecto. Si se le hace girar, se supone que viajará en una trayectoria curva. Con este balón no se sabe lo que va a pasar", explicó Hahnemann, titular del Wolverhampton en la Liga Premier de Inglaterra. "Es una pesadilla para nosotros (los porteros)".


Basándose en qué tanto se mueve la pelota, pronosticó que los delanteros tendrán problemas para conectar centros cruzados.


"No vamos a ver goles con remates de cabeza", anticipó. "Nadie puede calcular nada".

 

Por su parte, el entrenador de la selección estadounidense, Bob Bradley, consideró las declaraciones de Hahnemann como demasiado drásticas.


"Creo que habrá uno o dos goles de cabeza en este Mundial", le replicó Bradley. "Esta pelota es nueva. Se necesita cierto tiempo para acostumbrarse, aunque reconozco que el balón toma más altura".


Como delantero, a Clint Dempsey le gusta el balón, cuyo nombre significa "celebrar" en zulú, el idioma del pueblo zulú, el más hablado en Sudáfrica.

 

"Si le pegas con fuerza, consigues un buen efecto con el balón, y creo que eso le causa problemas al arquero", explicó Dempsey. "Lo único es que hay que ponerle un poco más de atención cuando se la pasas a alguien".


Los goles han disminuido en los mundiales con un promedio de 2,71 por partido en 1994 para bajar a 2,67 en 1998, y a 2,52 en el 2002, hasta llegar a 2,30 hace cuatro años.


El portavoz de Adidas, Thomas van Schaik, ha dicho que los balones fueron suministrados hace tiempo a todas las selecciones clasificadas al Mundial.


"Los equipos no lo aprovecharon, ya que apenas ahora estamos escuchando estas críticas", indicó.


Bradley reconoció esa realidad y dijo que Estados Unidos sí había trabajado desde el principio con el balón y asumió que no iba a haber una gran diferencia con relación al utilizado en el Mundial de Alemania 2006.


"Además, todavía nos quedan días de preparación y el sábado el partido amistoso contra Australia en el que podemos comprobar como marcha tanto nuestra adaptación al balón como a la altura y la asimilación de los aspectos técnicos del juego", señaló Bradley. "El partido nos permitirá también preparar algunas cosas concretas".


Estados Unidos debuta en el Mundial el 12 de junio cuando dentro del Grupo C dispute el partido inaugural del mismo contra la selección de Inglaterra, la gran favorita para quedar en primer lugar.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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