La batalla laboral por la negociación del nuevo convenio colectivo ya comenzó dentro de la Liga Nacional de Fútbol Americano (NFL) y, desde la primera jornada inaugural de la temporada 2010-11, los jugadores mostraron su apoyo a todo el trabajo que pueda realizar el sindicato en su nombre.
El símbolo de este apoyo al sindicato fue el levantar el dedo índice de la mano derecha, que una gran mayoría de jugadores de la mitad de los 12 equipos que compitieron el domingo mostraron antes que diesen comienzo sus respectivos partidos.
En los estadios de Houston, Jacksonville, Tampa Bay, San Luis, Seattle y Orchard Park (Nueva York), los jugadores levantaron el dedo índice antes de la patada de salida.
El gesto fue el mismo que tuvieron los Saints de Nueva Orleans, actuales campeones del Super Bowl, y los Vikings de Minnesota antes del primer partido de la nueva temporada disputado el pasado jueves en el Superdome de la ciudad del estado de Luisiana.
Pero no en todos los estadios se exhibieron la misma señal por parte de los jugadores.
No lo hicieron en el New Meadowlands, el nuevo estadio que ha costado 1.600 millones de dólares, donde juegan los Giants y los Jets de Nueva York.
Tampoco en Foxborough (Massachusetts), donde juegan los Patriots de Nueva Inglaterra; en Chicago, con los Bears; Pittsburgh, territorio de los Steelers; Nashville, de los Titans, y Filadelfia, de los Eagles.
Estas muestras fueron diseñadas para exhibir el apoyo que le dan los jugadores a sus compañeros en la mesa de negociación en el año final del Convenio Colectivo, del cual los propietarios decidieron alejarse en 2008.
Los dueños buscan la firma de un nuevo convenio colectivo que tiene como objetivo irrenunciable el reducir la partida de gastos que dedican al pago de los salarios y beneficios para los jugadores.
En Houston, aproximadamente una docena de jugadores de los Colts de Indianápolis, entre ellos su mariscal de campo estelar Peyton Manning, y casi todos los jugadores del equipo local de los Texans levantaron su dedo índice después del himno nacional.
La reacción de algunos aficionados fue la de abuchear a los jugadores que, como en el caso de Manning, está a las puertas de firmar un nuevo contrato súper millonario que lo convertiría en el profesional mejor pagado de la NFL, título que desde el pasado viernes ostenta otro pasador profundo, Tom Brady, de los Patriots.
"Es algo que sentimos que es importante, no es sólo mostrar solidaridad como jugadores, o algo así como 'vamos a pelear los unos por los otros' o algo por el estilo", declaró el tacle de los Texans, Eric Winston.
El defensor de los Texans dijo que no era sólo apoyar los derechos de los jugadores sino también de todos los trabajadores relacionados con la competición de la NFL.
"Es un acto de solidaridad en el que queremos mentalizar a la comunidad que estamos con los trabajadores del estadio, los policías que dan aquí, en el estadio, su servicio de manera adicional, los bomberos, los médicos y los negocios que están alrededor del Reliant Stadium", destacó Winston.
El jugador de los Texans fue más explicitó cuando dijo que lo que estaba en juego eran muchos millones de dólares que podían perjudicar a miles de familias a través de todo el país.
"Esto es de lo que realmente se trata, de los 140 millones de dólares que cada ciudad perderá si no tenemos una temporada de la NFL el próximo año", subrayó Winston. "No es sólo por nosotros. Queremos que haya fútbol, pues el resto de los trabajadores se merecen también tener garantizada su economía familiar".