La reunión de ministros de Cooperación del G8 terminó hoy en la localidad canadiense de Halifax sin que los representantes de los países más industrializados del mundo se comprometiesen a hacer aportaciones financieras concretas a programas de desarrollo en las naciones más pobres del mundo.
La anfitriona de la reunión, que se prolongó durante dos días, la ministra canadiense de Cooperación Internacional, Bev Oda, dijo durante la rueda de prensa final que los compromisos financieros serán detallados por los líderes del G8 durante la cumbre que celebrarán a finales de junio en las cercanías de Toronto.
"No hemos hablado de los dólares que se comprometerán. Vamos a relatar a nuestros líderes las discusiones que hemos mantenido" y los compromisos financieros se realizarán durante la cumbre de junio, explicó la ministra Oda.
"Lo que hemos acordado es un conjunto de principios que guiarán nuestro trabajo y el ámbito de las acciones que permiten la suficiente flexibilidad" para que cada país decida qué iniciativa apoyará, explicó Oda ante las preguntas de los medios de comunicación sobre inversiones.
El énfasis en "flexibilidad" permitirá que Canadá evite financiar programas de planificación familiar que incluyan abortos, tal y como el Gobierno conservador canadiense se comprometió horas antes del inicio de la reunión de Halifax.
La declaración de las autoridades canadienses sobre la financiación de procedimientos para interrumpir embarazos puso fin a meses de indecisión por parte de Ottawa sobre los programas de ayuda, pero causó una polémica que ha salpicado la reunión durante los dos días que ha durado.
En marzo, la secretaria de Estado estadounidense, Hillary Clinton, había declarado en Ottawa que "no se puede tener salud maternal sin salud reproductiva. Y salud reproductiva incluye contracepción y planificación familiar y acceso a abortos de forma legal y segura".
Reino Unido y otros países del G8 también habían expresado su convicción de que los programas de salud maternal deben incluir financiación de abortos.
Hoy Oda se esforzó en rebajar la polémica al afirmar que Canadá y Estados Unidos comparten la misma definición de lo que es salud maternal e infantil y que "la planificación familiar no incluye abortos".
Pero el representante estadounidense, el director de la Agencia de Desarrollo Internacional de EE.UU., Rajiv Shah, afirmó que Washington apoya un planteamiento "global a planificación familiar".
Shah también señaló que las interrupciones del embarazo salvan vidas en ciertas ocasiones.
Los representantes Estados Unidos, Canadá, Alemania, Francia, Reino Unido, Italia, Japón y Rusia acordaron que la salud maternal e infantil, tal y como había propuesto Canadá siguiendo las recomendaciones de la ONU, será el principal objetivo de los programas que la Cumbre del G8 aprobará en junio.
"Todos los miembros del G8 aplaudieron la iniciativa de Canadá de defender madres y bebés más saludables y reducir la mortalidad infantil y maternal", explicó la ministra canadiense.
"Cada uno de nosotros ahora asesorará a nuestros líderes que el planteamiento más efectivo para mejora la salud maternal y de niños menores de cinco años es concentrarse en fortalecer los sistemas sanitarios de países en desarrollo", añadió Oda.
Otro punto de acuerdo entre los países del G8 fue la lucha contra la desnutrición y la prevención de enfermedades. Según las cifras de la Organización de Naciones Unidas (ONU), cada año mueren en todo el mundo más de 3,5 millones de niños como resultado de la malnutrición.
Los ministros del G8 también se mostraron dispuestos a adoptar medidas para aumentar "la efectividad y responsabilidad" de la ayuda internacional que se entregue a los países en desarrollo "para que tengan el máximo impacto y logre resultados sustentables en el largo plazo".
"La reducción de la pobreza es nuestro objetivo final. El G8 tiene los medios para apoyar los esfuerzos de los países en desarrollo, apoyar el objetivo y la principal iniciativa de Canadá de tener madres y bebés más sanos", dijo Oda.