Desde Washington hasta Pekín, pasando por Bruselas, Berlín o Moscú, los países del G20 se han ido posicionando de cara a la cumbre del grupo que tendrá lugar en Canadá a finales de la semana próxima.
Así, han aflorado diferencias entre Estados Unidos y Alemania -la mayor economía de la Unión Europea- sobre si el énfasis debe ser salvaguardar la recuperación económica o reducir los déficit (con el trasfondo de la crisis de la deuda en la zona del euro), y sobre si países con excedentes externos, como Alemania y China, deben estimular su demanda interna.
Otras áreas de desacuerdo entre diversos miembros del G20 abarcan la eventual imposición de una tasa a la banca para sufragar el coste de futuras crisis, las formas concretas de reforzar la regulación del sistema financiero, o el tipo de cambio de la moneda china.
En lo que se asemeja a una acción preventiva contra las presiones de las que iba a ser objeto en la cumbre de Toronto para permitir una apreciación de su moneda frente al dólar, China anunció hoy una política más flexible del tipo de cambio del yuan.
"Dada la reciente situación económica de los mercados nacional e internacional y la de la balanza de pagos china, el Banco del Pueblo de China decidió avanzar en la reforma del régimen de cambio del renmimbi y aumentar la flexibilidad del tipo de cambio", anunció el banco central del gigante asiático en un comunicado por sorpresa.
Aunque quedó claro que la apreciación del yuan será gradual, el anuncio de Pekín fue acogida con satisfacción en varias capitales.
El presidente de EEUU, Barack Obama, celebró un "paso constructivo que puede contribuir a salvaguardar la recuperación y a lograr una economía mundial más equilibrada", y precisó que abordará el asunto en la cumbre del G-20.
Para la Comisión Europea, la medida "envía una señal de confianza en la fortaleza de la recuperación mundial, en un momento en que han aumentado los riesgos de impacto negativo", y que será beneficiosa tanto para la economía china como la mundial.
El Fondo Monetario Internacional (FMI) consideró que un yuan "más fuerte está en línea con las conclusiones del Proceso de Evaluación Mutua del G-20", que será presentado en la cumbre, y recalcó que la apreciación de la moneda china "contribuirá a elevar los ingresos de los hogares chinos y a dar los incentivos necesarios para reorientar la inversión hacia industrias que se dirigen al consumidor chino".
Por otra parte, al día siguiente de que Obama expusiera sus prioridades para la cumbre del 26-27 de junio en una carta a los demás líderes participantes, la canciller de Alemania, Angela Merkel, fijó las suyas en su tradicional mensaje de los sábados.
Un tema a tratar en Toronto "es cuando pasamos de la fase de los programas coyunturales a una consolidación sostenida de los presupuestos", dijo Merkel, cuyo Gobierno ha acordado un paquete de 80.000 millones de euros en ahorro hasta 2014.
Recalcó que "en opinión de los participantes europeos, pero especialmente de Alemania" el paso a la consolidación fiscal es "urgentemente necesario para impedir que en el futuro vuelvan a producirse crisis similares".
En cambio, en su carta a sus colegas del G20, Obama había recalcado que la mayor prioridad es "salvaguardar y fortalecer la recuperación económica".
"Debemos aprender de los errores del pasado", cuando se retiraron "demasiado pronto" las medidas de estímulo, afirmó Obama en una semana marcada por varios indicadores desalentadores en EEUU.
La reforma del sistema financiero figura entre las prioridades declaradas tanto de EEUU como de la Unión Europea (UE) y Rusia.
En su cumbre del pasado jueves en Bruselas, los líderes de la UE se pusieron de acuerdo sobre la introducción de una tasa a los bancos "que contribuirá a un reparto equitativo del coste de la crisis financiera y a una mayor estabilidad del sistema".
Acordaron llevar esta propuesta a la cumbre del G20, así como plantear la aplicación de un eventual gravamen a las transacciones financieras.
Dada la oposición de varios países a la introducción de una tasa a la banca, los analistas vaticinan que la propuesta fracasará en la cumbre de Toronto. Se esperan más bien avances en el reforzamiento de requisitos de capital para la banca.
Eva Santis