Los paraguayos renuevan su religiosidad con una procesión iluminada con candiles


Miles de paraguayos renovaron hoy su religiosidad con una procesión popular iluminada con candiles y antorchas en Tañarandy (tierra de los irreductibles, en guaraní), en la localidad de San Ignacio, a 260 kilómetros al sur de Asunción.


Se trata del XVIII Festival de Tañarandy, que encarna el Vía Crucis con la adhesión de los "estacioneros", grupos de hombres uniformados que portan una cruz y farolas, y entonan canciones lastimeras.


Esa festividad congregó como en años anteriores a más de 10.000 paraguayos y turistas de países vecinos y de Asia y Europa, quienes también pudieron apreciar las representaciones vivientes iluminadas con luces de colores que simularon cuadros y escenas de la "Pasión y Muerte" de Jesucristo.

 

La cadenciosa procesión, que cubrió un trayecto de tres kilómetros en una colina rural y cuyo efecto visual deslumbró a los participantes, se inició en las primeras horas de la noche en San Ignacio, región en donde los padres de la Compañía de Jesús construyeron en 1610 la primera de sus "Misiones Jesuíticas".


El artista plástico Koki Ruiz, mentor de este festival, dijo a Efe que esta actividad "es una iniciativa artística que nació con el objetivo de rescatar la historia de la cultura paraguaya y motivar la religiosidad".


Detalló que para ello utilizan varias vertientes del arte universal, como el gótico y el barroco, este último se refleja en la escultura, arquitectura y música que desarrollaron las Misiones Jesuíticas y que eran empleadas como métodos en las primeras evangelizaciones de los indígenas de la región.

 

Ruiz indicó que desde 1992 realizan las procesiones con la colaboración y autogestión de los pobladores, integrados en unas 250 familias, y que a partir de 2004 sumaron el atractivo de los cuadros vivientes que recrean pinturas religiosas de renombrados artistas.


El festival también incluyó este año a un elenco de bailarines que ofrecerán danzas medievales.


Ruiz señaló que la festividad de Tañarandy, que marca en el país el final de las celebraciones del Viernes Santo, sigue generando asombro como cada año a los espectadores, principalmente en los extranjeros, que, según el impulsor del evento, comentaron que vinieron a Paraguay por recomendación de otros turistas que ya vivieron esa experiencia.

 

"Hay que sentirlo, es difícil expresar con palabras lo que se experimenta y lo que transmite esta actividad", agregó el artista.


A esa celebración también asisten gran cantidad de turistas argentinos, ya que Misiones colinda con el territorio del vecino país.


Otra de las tradicionales procesiones de Semana Santa es la que realizaron, también este Viernes Santo, miles de pobladores de la ciudad de Yaguarón, en el departamento de Paraguarí y al sureste de Asunción, quienes ascendieron hasta la principal colina de la ciudad para orar y recrear el Vía Crucis.

 

En otras de las recordaciones de hoy, los residentes de la zona conocida como Remanso, cercana a Asunción, se volvieron a congregar en el río Paraguay antes de la salida del sol para participar de un ritual "de purificación", según comentaron los participantes.


Esto transcurrió en medio del ayuno del Viernes Santo, un día después de que los paraguayos conmemoraran con un banquete familiar la Última Cena, que preferentemente incluye carne asada y abundante chipa, un pan hecho a base de almidón de mandioca.


Por otra parte, las calles de Asunción quedaron prácticamente vacías en estos días y la mayoría de los centros comerciales permanecieron cerrados, ya que en los días previos al Viernes Santo gran cantidad de capitalinos se trasladaron al interior del país para reunirse con sus familiares.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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