Laureado en festivales como los de Berlín, Chicago, San Sebastián y Bombay por su ópera prima, "Gigante", el filme uruguayo más premiado del año, el cineasta argentino Adrián Biniez dijo hoy a Efe que los galardones "hay que tomarlos con pinzas".
"Estoy muy orgulloso, pero (los jurados) son algo muy subjetivo: tres personas en un momento concreto, viendo cierta cantidad de películas", afirmó Biniez en una entrevista con Efe en Montevideo, ciudad donde se afincó en 2003.
Para el director, nacido en Buenos Aires, lo satisfactorio es "que la gente venga y te diga que le gustó la película, que se haya visto en lugares raros, o que le hayan hecho críticas medios de otros países".
No obstante, "los premios están buenísimos y le dan un gran impulso a la película", reconoció Biniez, cuyo filme, una coproducción uruguayo-argentina, podría competir el próximo febrero por el Goya a la Mejor Película Hispanoamericana.
La chilena "Dawson Isla 10", de Miguel Littín; la mexicana "Desierto Adentro", de Rodrigo Plá, y la argentina "El secreto de tus ojos", de Juan José Campanella figuran, como "Gigante", entre las nueve películas seleccionadas para lidiar por el galardón, que finalmente será disputado por cuatro de ellas.
Biniez confía en poder competir y volver a España, donde el pasado septiembre fue distinguido con el Premio Horizontes del Festival de San Sebastián (País Vasco), ocasión que aprovechó para degustar además "una comida increíble", recordó.
"Gigante" narra la historia de Jara (Horacio Camandule), un corpulento vigilante, aficionado al heavy metal, que trabaja en un supermercado y se dedica a contemplar a Julia (Leonor Svarcas), la empleada de la limpieza por la que siente un amor platónico, a través de las cámaras de seguridad.
Biniez no se sorprendió de que algunos críticos situaran su ópera prima a medio camino entre dos "gigantes" del cine como Aki Kaurismäki y Charles Chaplin.
"En el proceso de realización, pensé que por el poco diálogo se podía aproximar al cine mudo y por la cosa más romántica y sentimental era medio chaplinesco, aunque luego no lo volví a pensar más", relató.
Asiduo lector de críticas de cine, un género periodístico en el que ha aprendido "cierta cosa conceptual sobre qué son las películas", Biniez destacó el "humor" y la "empatía" como ingredientes que aportan "fluidez" al relato.
Por el contrario, rechazó la solemnidad "de cierto cine que recorre los festivales", pues esa cualidad constituye "una cosa muy falsa, muy ritualista".
"No es una señal de inteligencia, al contrario", agregó el argentino, quien declaró su admiración por compañeros de oficio como el francés Eric Rohmer, el japonés Takeshi Kitano y el estadounidense John Carpenter.
Respecto al panorama del séptimo arte en Uruguay, Biniez manifestó serias dudas sobre la posibilidad de que llegue a configurarse como una industria, por la propia condición del país, "con sólo 3 millones de personas".
No obstante, recalcó el hecho de que al tratarse de una cinematografía pequeña hay "más libertad", pues "no se ha creado un mecanismo, como el del cine industrial español".
"Allí está muy formateado, son películas costumbristas todas iguales", opinó.
Aunque "Gigante" sigue circulando en festivales y salas de todo el mundo, Biniez comenzó a trabajar ya en otros proyectos, entre los que mencionó un filme policíaco y otro sobre un jugador de fútbol a punto de retirarse, que se titulará "El cinco de Talleres", en referencia al Club Atlético Talleres de Remedios de Escalada, la localidad de la provincia de Buenos Aires donde Biniez se crió.
"Tengo 35 años y estoy empezando en esto del cine, y hay pibes que se mataron toda la vida haciendo deporte y con esa edad se les acaba todo. Qué loco", reflexionó Biniez, quien engrosa la cantera de cineastas lanzados por la productora uruguaya Control Z Films, responsable de títulos como "Whisky", de Juan Pablo Rebella y Pablo Stoll, y "Acné", de Federico Veiroj.