Los trabajadores ferroviarios chilenos volvieron hoy a sus labores tras una huelga de dos días, que dejó varados a unos 100.000 pasajeros entre miércoles y jueves, informaron fuentes sindicales y la empresa.
Miguel Muñoz, presidente de la Federación de Trabajadores Ferroviarios, admitió que el movimiento no consiguió lo que buscaba y dijo que se descontará a los empleados el tiempo no trabajado, aunque "con facilidades, en cuotas".
También señaló que no será restituido un maquinista despedido a causa de un accidente, como exigían los colegas del afectado, que por esa razón comenzaron el pasado miércoles el paro, al que después se plegaron el resto de los trabajadores.
Muñoz dijo a los periodistas que la principal preocupación de los trabajadores es el mantenimiento de los equipos y aseguró que en ese caso sí hubo algunos avances en sus conversaciones con los ejecutivos de la empresa estatal.
"Respecto al mantenimiento de los equipos, se ha establecido que la empresa va a mantener inspectores y va a fiscalizar directamente el servicio de mantenimiento a partir de hoy", explicó el dirigente gremial.
Insistió en que el problema no era ninguna situación de mejoramiento económico, sino buscar "alguna manera relativa al mejoramiento de la seguridad del tráfico ferroviario y al mejoramiento al mantenimiento de los equipos".
La protesta mantuvo paralizados los trenes de pasajeros entre Santiago y la sureña ciudad de Chillán e intermedios, además de los servicios en las regiones del Bio Bío y La Araucanía.
La empresa, en un escueto comunicado, informó por su parte de la reanudación de los servicios desde la mañana de este viernes e insistió en desestimar las denuncias de los trabajadores sobre la seguridad del tráfico.
"Nuestros trenes cumplen con las más exigentes normas de seguridad", afirmó.