El presidente de Paraguay, Fernando Lugo, se reunió hoy con líderes políticos para debatir la crisis entre poderes que ha desatado un fallo judicial que habilita a su antecesor, Nicanor Duarte, a asumir como senador de pleno derecho.
En la reunión, realizada en la residencia presidencial antes del viaje de Lugo a Santiago de Chile para participar en los festejos del Bicentenario de ese país, no estuvo representado el Partido Colorado, el principal de la oposición.
Esta agrupación apoya la asunción de Duarte a partir de un fallo de la Corte Suprema de Justicia, que el pasado 30 de agosto anuló dos resoluciones del Senado por las cuales el ex gobernante fue sustituido por el suplente Jorge Céspedes.
"Lo que hoy percibimos todos es que se tiene que hacer una renovación del Poder Judicial", dijo el senador y presidente del oficialista Partido País Solidario (PPS) al explicar que han hablado de manera general sobre esta idea.
La renovación del Supremo, reducido a siete miembros desde la renuncia de dos magistrados en 2007 y 2009, fue uno de los ejes de campaña de Lugo, cuyo triunfo electoral en abril de 2008 al frente de una coalición de amplia base ideológica supuso la quiebra de 61 años en el poder de los "colorados".
Lugo convocó a los partidos con representación parlamentaria un día después de que Duarte no pudiera asumir por segunda vez en dos semanas al quedar sin quórum el Senado cuando debía debatir un fallo del Supremo para ello.
Los miembros de la máxima instancia judicial de Paraguay son designados de acuerdo con cupos de poder, que en ese organismo benefician actualmente al partido de Duarte.
En Paraguay los ex presidentes se convierten automáticamente en senadores vitalicios, con voz pero sin voto ni sueldo, pero Duarte decidió encabezar la lista del entonces partido oficialista al Senado en las elecciones del 20 de abril de 2008.
Sus detractores le acusaron en su día de haber manipulado a la Justicia electoral y al Tribunal Supremo para que le autorizaran participar siendo todavía jefe de Estado.
Duarte incluso juró como senador activo, pero ese acto fue invalidado después por el Senado, que primero lo sustituyó de forma provisional por el "colorado" Jorge Céspedes y posteriormente ratificó a éste en el puesto.
"No puedo renunciar a esa senaduría porque eso significaría abandonar a 580.000 paraguayos que me votaron", afirmó el ex jefe de Estado, quien anunció que no cejará en su empeño de ocupar la banca que obtuvo en las urnas.
Duarte justificó hoy la ausencia de representantes de su partido a la convocatoria de Lugo y se preguntó "si vale la pena conversar con un Ejecutivo que se niega a cumplir un fallo de la Corte".
El ex mandatario se refirió a un pronunciamiento oficial en el que el Gobierno reafirmó que la candidatura de Duarte había sido planteada "en abierta violación de la Constitución, siguiendo una tradición de sumisión al poder político".
La asunción de Duarte es resistida por todas las agrupaciones oficialistas, incluido el Partido Liberal Radical Auténtico (PLRA), principal aliado de Lugo, por el minoritario Partido Patria Querida (PPQ), de derecha, así como por detractores del ex mandatario en el "coloradismo".
En contrapartida, el Partido Unión Nacional de Ciudadanos Éticos (UNACE, de derecha), que dirige el general retirado Lino Oviedo, respalda a Duarte, aunque con esta agrupación Duarte no ha podido congregar a 23 miembros de los 45 del Senado para que este órgano delibere.
"Acá lo que se pretende es proscribirle a Nicanor Duarte, matándolo políticamente, no darle ningún escenario de visibilidad en órganos de poder", apuntó el ex gobernante, que durante su mandato fracasó en su afán de cambiar la Constitución, que no admite la reelección, para presentarse a un nuevo mandato.