El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, anunció hoy varias medidas para "hacer visible" al enorme contingente de indigentes que vive en las calles del país y defender sus derechos humanos.
"Vamos a hacer un estudio de sus necesidades, para colocarlas en el papel y para ver si, en el espacio más corto posible, podemos atender sus demandas", dijo Lula en un acto ante recolectores de basura en Sao Paulo.
El gobernante prometió tomar medidas en 2010, en el último año de su mandato, puesto que el próximo diciembre, cuando regrese a su encuentro anual con los recicladores, él ya será "rey depuesto", toda vez que ya se conocerá el resultado de los comicios de octubre y ya habrá sido elegido un nuevo presidente.
Para poder elaborar las políticas concretas, el Gobierno encargó al centro de estudios estatal Instituto Brasileño de Geografía y Estadística (IBGE) que realice un censo "con respetabilidad científica" de la población que vive en la calle.
Según datos del ministerio de Desarrollo Social y Combate al Hambre, en todo Brasil hay entre 50.000 y 60.000 personas que viven en la calle, recordó el presidente.
Lula anunció que su Ejecutivo va a crear un centro nacional de referencia en derechos humanos para la población que vive en la calle, que estará integrado por representantes de la sociedad civil y ocho ministerios y tendrá oficinas en todo el territorio brasileño.
Los indigentes podrán acudir a esos centros para denunciar los casos en los que sean víctimas de vejaciones a sus derechos fundamentales.
"Eso significa que ya no van a quedar más como cucarachas mareadas. Van a tener un centro de referencia al que podrán ir y localizar un compañero que los ayude", afirmó Lula.
El mandatario también anunció la compra de dos edificios, por 20 millones de reales (unos 11 millones de dólares), y la futura adquisición de otros 23 predios para alojar a indigentes de Sao Paulo.
En último lugar, Lula también anunció que se va a "incluir" la actividad de recolector de basura dentro del sistema productivo y reconocer su "papel decisivo" en la industria de reciclaje.
En ese sentido, se va a conceder un incentivo fiscal a las industrias que compren material reciclable procedente de cooperativas de recolectores.
Brasil es el país con la mayor tasa de reciclaje de latas de aluminio, lo que se debe al enorme número de personas que trabaja en las playas y calles recogiendo los recipientes de cerveza y refrescos para después venderlas como chatarra.
Según datos de la Asociación Brasileña de Fabricantes de Latas de Alta Reciclabilidad (Abralatas), en todo el país se recicló el 91,5 por ciento de las latas comercializadas en 2008.
Este porcentaje equivale a 165.800 toneladas de chatarra o 12.300 millones de latas, que fueron recogidas una a una por cerca de 184.000 pobres que viven exclusivamente de su recolección, según los datos de la Abralatas.
El sector del reciclaje de latas movió cerca de 1.600 millones de reales (unos 910 millones de dólares) en 2008, de los que 492 millones de reales (cerca de 280 millones de dólares) fueron a parar a manos de los recolectores.